Temblor en el cuerpo por ansiedad, ¿qué es? ¿qué hacer?

Constantemente escucho a las personas con ansiedad, describir un temblor en el cuerpo.

Temblor en el cuerpo = liberación de tensión y adrenalina

Me gusta comparar al temblor del cuerpo con la actividad de un volcán, el cual, antes de hacer erupción, sacude y mueve su terreno, y así como la Naturaleza lleva a cabo este fenómeno de forma perfecta y por una razón, también lo hace nuestro cuerpo. Con el objetivo de liberar adrenalina, tensión física y tensión emocional acumulada, el cuerpo necesita temblar, sacudirse y moverse para salir de ese estado de acumulación de estrés. Podríamos entender al temblor en el cuerpo por ansiedad como un reajuste, una liberación que a la vez es el mensaje de que traías mucha tensión acumulada.

Si tu cuerpo está temblando, no significa que algo malo esté sucediendo o por suceder, ni tampoco que te esté dando un ataque el corazón ni nada por el estilo, lo que sí significa es que llevas mucho tiempo tensando tu cuerpo, acumulando adrenalina, apretando tus músculos o bien, en un estado de "congelamiento" ocasionado por el estrés postraumático.

Tu cuerpo es demasiado sabio, y tiene un mecanismo de liberación de tensión el cual activa cuando percibe que ya estás a salvo, fuera de algún peligro, o bien, cuando ya necesita liberarlo. Es por eso que el temblor en el cuerpo aparece como un aviso de que necesitas hacer un alto, re evaluar dónde estás parado, sanar lo que has vivido en el pasado y después preguntarte qué quieres hacia el futuro para generarte una vida más equilibrada y relajada.

¿Sabías que incluso existe una terapia en específico que promueve y genera que puedas temblar a propósito? es una terapia enfocada en liberar la memoria del estrés postraumático en nuestros cuerpos. Te platico un poco más sobre esto, ya que es muy importante.

Temblor y estrés postraumático

Bien pues resulta que cuando te enfrentas a una situación muy estresante, donde te percibes a ti mismo en algún tipo de peligro, tu cerebro en conjunto con todo tu sistema nervioso, toma alguna de las siguientes acciones: huir, atacar o congelarse. Si tú percibes que puedes contra esa situación, atacarás, si percibes que no puedes, huirás, y quizás, si no puedes huir ni atacar, entonces optas por congelarte.

El congelarte consiste en adormecer las sensaciones de tu cuerpo, separar por un momento tu conciencia de lo que está sucediendo y de esta forma, evitar sentir el dolor físico o emocional de lo que está pasando. Esto puede suceder en momentos de shock, donde pasado el tiempo te preguntas ¿por qué no hice nada? bueno, porque tu sistema nervioso decidió congelarse, y lo hizo para asegurar tu supervivencia y lidiar de esta forma con la situación de riesgo que viviste.

Esto genera que de cierta forma el acto de defenderte, atacar o huir se quedó incompleto e insatisfecho, dejando acumulada la adrenalina y tensión muscular que en su momento no pudiste liberar. El cerebro necesita liberar esta acumulación y a la vez sentir que "completó" lo que empezó a hacer, y físicamente actuar el ataque o la huída, para poder terminar de procesar y dar por concluído ese evento, aquí es donde entra el temblor y esa sensación de inquietud.

Lamentablemente, el paso del tiempo no lo cura todo. Pues si viviste algo shockeante, muy estresante o doloroso, o bien, varias situaciones donde te percibiste en peligro pero sin la capacidad, edad o herramientas necesarias para defenderte o huir, entonces todo eso que no se liberó en el momento sí se queda acumulado en el cuerpo. Y es natural, e incluso positivo, que tiempo después pueda ser liberado.

Además, es una realidad que la emoción de miedo conlleva temblor, de ahí la expresión "estoy temblando de miedo" ya que toda la adrenalina, cortisol y otras sustancias que liberas en momentos de mucha tensión, le pide a tus músculos tensarse para atacar o huir, y al no poder llevar a cabo ninguna de estas dos funciones, los músculos necesitan liberarse de esa tensión a través del temblor.

Este fenómeno ha sido recientemente descubierto pero ampliamente estudiado por autores como Peter Levine, Stephen Porges y Bessel van der Kolk, quienes a través de la teoría polivagal y la experiencia somática, nos comparten la realidad de cómo el trauma sí se acumula en el cuerpo, y el temblor, es la liberación de ese congelamiento que has tenido en el pasado.

Y como te decía, existe una técnica o ejercicios terapéuticos que generan a propósito que puedas temblar, es conocida como TRE, fue desarollada por el Dr. David Berceli, con el objetivo de llevar al cuerpo a un momento de liberarse a través del temblor. Mi recomendación en relación a esta terapia, es que si tienes ansiedad, ataques de pánico o una historia de estrés postraumático, empieces por aprender a sentir tus sensaciones, perderles el miedo y contactar con tu cuerpo, para que el temblor no te active más miedo.

Pero aquí lo importante es que puedas cambiar tu forma de pensar sobre el temblor en el cuerpo, y puedas ver que es algo que tu sistema nervioso está haciendo para auto regularse, sobre todo si has vivido situaciones donde te has sentido en algún tipo de shock o peligro constante.

El temblor en los animales

Una forma de conocer cómo funcionamos, es observar a otros mamíferos en situaciones de peligro y estrés. Peter Levine utiliza mucho el ejemplo de un animal que es atrapado por un león, y ante encontrarse en esa situación de la que ya no puedo huir ni mucho menos atacar, opta por entrar en estado de congelamiento.

Un poco después el león se distrae y deja al animal abandonado, y este, logra percibiir que está fuera de peligiro a través de su mirada que sigue activa, pero como está congelado, no puede simplemente pararse y salir corriendo, primero, necesita temblar y sacudirse.

Entonces se puede ver que tiembla como para despertar de nuevo a su cuerpo y salir del estado de congelamiento, y entonces sí, logra escapar y huir. Esta explicación la puedes encontrar en mi video, y si buscas más sobre Peter Levine explicando lo que es la experiencia somática, podrás encontrar otros ejemplos en los que se ven a diferentes animales temblando para salir de situaciones de riesgo, o completar lo que no pudieron hacer en su momento (correr).

Quizás podrías empezar por hacerte la pregunta ¿de qué situaciones me estoy reactivando? ¿qué adrenalina y tensión acumulada está liberando mi cuerpo?

Aquí puedes ver este video donde te explico un poco más: 

¿Qué partes del cuerpo pueden temblar?

Siendo que casi todo tu cuerpo tiene músculos que se tensan y torrentes sanguíneos por los que se transporta la adrenalina y el cortisol, el temblor se puede experimentar en prácticamente cualquier parte del cuerpo. En mi experiencia personal, me he dado cuenta que las partes del cuerpo que más tienden a temblar en mi, son aquellas que más tenso y aprieto en momentos de estrés.

Algunas personas como yo, pueden experimentar que el párpado les tiembla, y es por eso que te escribí este post sobre el espasmo ocular. Otras personas pueden experimentar un temblor en el pecho, en algún dedo de las manos o de los pies, los labios, algunas partes del cuello e incluso en el estómago. Igualmente, puedes experimentar un temblor generalizado que recorre todo el cuerpo.

Así mismo, puedes sentir que tu corazón tiembla, lo cual podríamos más bien definir como taquicardia, que es cuando sientes que tu ritmo cardíaco va muy acelerado, generando también sensaciones de temblor en la zona cercana del corazón en el pecho. Si este es tu caso, te recomiendo que revises el post que te escribí sobre taquicardia.

¿Tiemblas precisamente ya que te estás relajando?

Algunas personas que están dentro de nuestro Tratamiento en línea de Dale alas a la ansiedad, nos platican que cuando ya por fin se están relajando, haciendo alguno de nuestros audios o simplemente sentándose a descansar, es justo ahí cuando les viene el temblor en alguna parte del cuerpo, ¿por qué sucede esto?

Porque mientras que tu cerebro percibe que estás en algún tipo de peligro o necesidad de estar activo, haciendo cosas, manda la señal a tu cuerpo de estar en tensión y activación, y justamente cuando percibe que ya no estás en peligro o que ya no tienes cosas por hacer y es momento de descansar... entonces toma la decisión de liberar lo acumulado a través del temblor.

Yo veo al temblor como un puente entre la tensión y la relajación. A veces necesitamos pasar por ahí para sentirnos mejor.

Así mismo veo al llanto, al hablar y moverte, como formas de liberar tensión antes de sentirnos relajados. Sería muy padre que funcionara como un botón de "encendido apagado", pero el cuerpo no es así. El cuerpo funciona con procesos, de forma gradual y con mucha sabiduría. Es por eso que yo veo al temblor como una señal positiva que nos indica que tu cerebro ya se percibió a salvo y te estás dando el permiso de relajarte (así como el animal que se da cuenta que ya se fue el león). 

¿Qué hacer al respecto?

1. Permítete sentirlo sabiendo que no es peligroso

Cuando te llegue el temblor recuerda la información que aquí te he compartido y date un momento para observarlo, permitirlo sin interferir o tratar de relajarte rápido. Al contrario, date una pausa y un momento para dejar que tu cuerpo haga lo que tiene que hacer. Será normal que al intentar esto sientas miedo de perder el control, y te entren las ganas de controlarlo, pero esto es una práctica que poco a poco puedes ir aprendiendo, la de confiar en tu cuerpo y permitirle liberar su tensión.

También es normal que al hacer esto sientas ganas de llorar, salir caminando o moverte, trata de permitir esa liberación también, verás que después quedas más relajado. Al terminar, date un momento de felicitarte por la valentía de permitirte sentir, abrázate y descansa o has tus actividades con calma. Si quieres saber más sobre el Paso 1 del tratamiento que propongo, el cual consta precisamente de hacer un alto y sentir, puedes leer más aquí.

2. Ayúdale a liberar tensión

Después de que permites que tu cuerpo tiembla, puedes sentir que tu cuerpo necesita que le ayudes a liberar un poco más la tensión, puedes temblar un poco más a propósito, cuidando tu cuerpo de no lastimarte. Lo que yo he hecho es ponerme en la cama en posición fetal y poco a poco ir temblando hasta que estoy con piernas y brazos estirados dejando que mi cuerpo brinque cuanto quiera, ayudándole un poco más. Igualmente puedes sacudir manos y pies como si estuvieras quitándote agua en exceso.

Lo importante es que no nada más permites que el temblor se lleve a cabo, sino que exageras un poco más los movimientos y aflojas el cuerpo para que puedas liberar lo más que se pueda. Ahora, es normal que en otras ocasiones puedas volver a sentir la necesidad de temblar, hay que respetar los ritmos del cuerpo mientras que le ayudamos con todo lo demás.

3. Genérate una vida más relajada y equilibrada

Una vez que ya no estés en esos momentos, hay que trabajar en reducir los niveles de tensión, cortisol y adrenalina en general, generándote una vida y hábitos diarios que te ayuden a lograrlo, como los estiramientos, el sueño reparador y hacer ejercicio aeróbico. Si tu cuerpo está buscando sacudirse para liberar tensión, entonces ayudándole con movimientos como el baile y brincos ligeros, también puede funcionar.

4. Resuelve el trauma, el shock o la infancia difícil

Igualmente es importante revisar cuáles son esas situaciones acumuladas en las que te has sentido en algún tipo de peligro, para que puedas trabajarlas, procesarlas y completar lo que sea que quedó inconcluso, como por ejemplo, a veces seguimos repitiendo la situación en la que nos sentimos en peligro. Es importante que puedas descubrir que en el presente estás a salvo, y que te generes un ambiente y relaciones interpersonales en las que realmente puedas confiar y relajarte.

Es por esto mismo que dentro de la Membresía de Desansiedad, contamos con el curso de Sana tu niño interior, ya que sanar la infancia sí es importante para procesar todos estos eventos. Mientras tanto, puedes ir descargando este eBook gratis en el que te platicamos cómo puedes empezar a sanar tu niño interior.

5. Mejora tu dieta

También te recomiendo ampliamente que disminuyas o evites totalmente el consumo de sustancias como la cafeína, taurina o estimulantes de tus sistema nervioso o metabolismo. Hay que procurar una dieta baja en azúcares, químicos y harinas procesadas, ya que todo esto también sobre estimula a tu sistema nervioso. Y más bien, procurar consumir muchas verduras y grasas vegetales buenas para tu cerebro. Si quieres saber más sobre qué recomiendo comer para el estrés y la ansiedad, revisa este artículo en el que encontrarás mis alimentos favoritos.

Y así como hay que evitar estimular nuestro sistema nervioso a través de la dieta, también hay que procurar disminuir la cantidad de noticias o pláticas estresantes, películas o programas que te alteren y que te sobre estimulen.

Espero que estas recomendaciones e información te sean de ayuda, sigamos en contacto, construyendo una vida más relajada para ti y para todos.

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