Inteligencia emocional

¿Cómo aprovechar la crisis por Covid 19 a tu favor?

Escrito por
Psic. Fabiola Cuevas
Psic. Fabiola Cuevas

Seguramente ya has escuchado por ahí, que toda crisis conlleva una oportunidad, y lo es, pero al principio cuesta trabajo comprenderlo, sobre todo cuando la crisis nos lleva a experimentar tantas emociones de miedo, dolor, pérdidas o dificultades de salud. Incluso esa misma frase puede parecer chocante y con tintes de falso positivismo. Pero no lo es, y en este artículo te quiero compartir sobre cómo aprovechar esta crisis a tu favor y el de toda la humanidad.

En general, creo que hay 3 formas principales en las que puedes aprovechar esta crisis: 

  1. Descubriendo y conociendo mucho más sobre cómo generarte salud, cómo funciona tu cuerpo, la medicina natural, los hábitos positivos y la nutrición adecuada. (pues a través de generarte salud podrás tener un mejor sistema inmunológico y podrás confiar más en tu cuerpo, para entonces disminuir el miedo y volver a disfrutar de tu vida sintiéndote tranquilo) para poder así, aumentar la confianza en tu cuerpo. 
  2. Encontrando necesidades nuevas emergentes en las personas que te rodean o la población en general, para emprender y ofrecer algún servicio, o bien, adaptar el que ya das, innovar y comunicar a través de las plataformas en línea cómo puedes ayudar a los demás. Aprovechando que el interés está en nuestra salud física y emocional, para promover aquellas acciones que ya estás haciendo contigo.
  3. Mejorando aquellas cuestiones sociales o de balance vida y trabajo que no estaban funcionando del todo bien para ti, dándole más valor a lo que realmente es valioso, y re acomodando tu vida de tal forma que tus prioridades vayan en congruencia con tus acciones, decisiones y el uso que haces de tu tiempo. Logrando todo esto a través de unirte con otras personas y volver a tejer el apoyo social que tanto necesitamos. 

En general, creo que esta crisis nos está dando la oportunidad de despertar la conciencia individual y colectiva, llevándonos a darnos cuenta de que nuestra salud está principalmente en nuestras manos, y que hemos de colaborar junto con la medicina para mejorar nuestra calidad de vida. ¿Todo para qué? para disfrutar más de nuestras vidas, y dejar de perder el tiempo en cosas que no nos llevaban a ningún lugar. 


Partamos de la idea de que estás aquí y ahora por una razón 

Escuchaba por ahí, que todas las personas que estamos en este momento en la Tierra, elegimos estar aquí desde antes de nacer, para vivir precisamente esta etapa de la humanidad. O sea que venimos para esto, para este momento. Y más allá de si esta teoría es real o no… imagina por un momento que estás perfectamente capacitado para vivir estos tiempos, que tienes lo necesario para hacerle frente y que llevas en tu interior algo valioso que tiene un sentido de ser en estos tiempos. De la misma forma, imagina que hay algo valioso para ti escondido en medio de toda esta tormenta. 

Por supuesto, quitando la sensación de obligación o presión por salvar al mundo o descubrir el gran propósito, recordando que eres libre de crearlo y elegirlo. Pero imaginando y sintiendo que es perfecto que seas parte de esta realidad en este momento de la vida, y que hay algo que puedes encontrar dentro de esta situación que sea de beneficio para ti. 

Es además, una forma de honrar y respetar la vida de quienes se han ido a través de alguna enfermedad, ya sea esta o las demás. Cada vida que se va duele, más es un dolor que hemos de honrar aprovechando esta vida al máximo, y dejando un legado que ayude a mejorar esta situación para todos y para las futuras generaciones.

Para descubrir este propósito y beneficiarte de esta crisis, será necesario despertar los sentidos y mirar detrás de las apariencias, junto con hacerte responsable de aquello que se va presentando frente a ti. 


Tomemos por ejemplo las crisis emocionales 

Quienes hemos tocado fondo por una crisis emocional, hemos podido comprobar que solamente a través de transformarnos a nosotros mismos es que podemos salir de ese lugar. Y para transformarnos a nosotros mismos necesitamos hacernos responsables de nosotros, de la realidad y de la situación; hacernos responsables de nuestro proceso de recuperación. 

En mi caso, tuve que dejar de esperar a que alguien llegara a salvarme, así como dejar de culpar a los demás por mi ansiedad, y empezar a transformar mi forma de pensar, desaprender muchas cosas que daba por sentado y cambiar la manera en la que gestionaba mis emociones y me relacionaba con los demás, para empezar a ver resultados. 

Y es hasta que salimos de la crisis que vamos descubriendo todo lo bueno que nos ha traído, las cosas que puedes agradecer y cómo lo puedes seguir aprovechando a tu favor. Por ejemplo, yo aproveché la crisis de ansiedad para salirme del lugar de victimez en el que vivía, tomar las riendas de mi vida y llegar a este punto en el que soy autosuficiente, tengo mi propia familia y soy libre de tomar mis decisiones. 

Pero si no nos transformamos, si no hacemos nada por mejorar la situación o por salir de ese lugar, si no desaprendemos, probamos y pedimos ayuda, entonces la oportunidad no llega, no vemos por qué tendríamos que sentirnos agradecidos, y seguimos en el estado de enojo e incomprensión ante la situación. 


Para aprovechar las crisis hay que hacernos responsables de ella 

Cuando vivimos las crisis desde la indefensión, la victimez y esa falsa idea de que alguien más nos tiene que rescatar y que solo tenemos que esperar a que caiga la solución del cielo, pues la crisis sigue siendo crisis. Nos seguimos sintiendo indefensos, sin opciones de solución. Pero cuando pasamos a la acción, tomamos las riendas y nos hacemos los responsables de la situación, entonces todo cambia. 

La crisis, ya sea social, política, de salud física o de salud mental nos lleva a desaprender aquello que nos pone en un lugar de riesgo o malestar, a pensar de forma diferente, a ser creativos y transformar la victimez en responsabilidad para pasar a la acción hacia la solución. Hacerte parte activa de la solución. Igual puedes apoyarte de otras personas, no tienes que hacerlo todo en soledad, pero aunque sea una responsabilidad compartida, todo parte de tu decisión personal de pasar a la acción. 

Claro que hay muchas cosas de esta crisis que no son nuestra responsabilidad original, y aunque tú no la hayas comenzado o seas parte de ella en ningún sentido, hoy podríamos decir que todos juntos como sociedad podemos empezar a tomar la responsabilidad de mejorar nuestra salud, así como pedir e impulsar la investigación de tratamientos que han demostrado tener efectividad. Involucrándonos en las decisiones que se están tomando relacionadas a cómo manejamos toda la situación. 

Quizás antes o al principio de la pandemia no sabíamos qué era lo que determinaba que ciertas personas se pusieran más graves que otras, pero hoy sí lo sabemos. Sabemos que son las personas con bajos niveles de vitamina D y selenio, antecedentes de obesidad, diabetes, hipertensión, fumadores y con altos niveles de inflamación, así como las personas de la tercera edad, los que tienden a ser la mayoría de las personas que fallecen. 

OJO: esto no significa que si tienes todas estas características seguramente fallecerás, sino que del % que sí fallecen, la mayoría tienen estas características, igualmente, del aproximadamente 98% que han tenido la enfermedad y han sobrevivido, muchísimos de ellos tenían estas mismas características. También es importante aclarar que la carga viral a la que se estuvo expuesto, así como el tiempo, tipo y calidad de la intervención médica pueden determinar también la evolución de la enfermedad. 

Sin embargo, ahora sabemos, que estas predisposiciones físicas están determinadas por un estilo de vida poco saludable, con alimentos que más allá de nutrir, enferman. Y si bien este estilo de alimentación es propiciado por el estilo de vida, la comercialización y la alteración genética de los alimentos, es hasta ahora que esta información está siendo más transparente y disponible. 

Antes no estábamos tan bien informados de los verdaderos daños que genera una dieta alta en azúcares y carbohidratos procesados, y que los alimentos que consumimos carecen de los nutrientes necesarios. Y aunque sí habían muchos profesionales de la salud hablando sobre esto y sí se nos decía que era importante cuidar estos factores... es hasta que llega la crisis, que el riesgo se pone de manifiesto frente a nosotros, llevándonos al límite, dándonos cuenta de eso que estaba latente pero ahora se manifiesta con claridad. 

Es ahora que tenemos la oportunidad de crear mayor conciencia y empezar el verdadero cambio, sin culparnos por no haberlo hecho antes, más volcando toda la energía y motivación que nos da el miedo, para hacer lo que ya está claro que es necesario hacer.  

O sea, quizás no hemos sido del todo conscientes y responsables de lo que nos ha traído a este punto de vulnerabilidad, pero sí podemos empezar a tomar las riendas de lo que es necesario resolver para salir todos juntos fortalecidos de esta crisis.  


¿Cómo asumir la responsabilidad sobre esta situación? 

Para lograr la toma de responsabilidad, es necesario salir de ese lugar donde sólo estás esperando a recibir indicaciones e información, o esperando a que el equipo médico te salve en caso de ser necesario, y tomas una postura más proactiva en buscar la solución, en hacerte cargo de tu salud y la de tu familia. Investigas, cuestionas, preguntas, sales de tu zona de confort y vas más allá de lo que te dicen que tendrías que estar haciendo. 

Por ejemplo, se nos dice que nos lavemos las manos, usemos cubrebocas y evitemos la cercanía social, y vamos a suponer que eso funciona, pero para nada es suficiente si al mismo tiempo llevas una dieta alta en azúcares, y no haces nada por mejorar tu salud. Además, no podemos pretender usar cubrebocas de aquí a la eternidad, ni vivir socialmente separados por siempre.  

Y sobre todo, no podríamos permitirnos una crianza bajo estos estándares, ya que el sistema inmunológico de los adultos se configura cuando somos niños a través de la exposición a virus y bacterias, (investiga sobre cómo funciona el timo en este sentido), y por supuesto, recordemos que nuestro nervio vago recibe su tono gracias a la socialización, y este nervio es crucial para el sistema inmunológico. 

Así es que no podemos llevarnos “de corbata” estas importantísimas situaciones que tienen que llevarse a cabo en nuestros niños para que tengan salud ahora y de adultos, al seguir fomentando que la única manera de protegernos es evitando el contagio a través de estas medidas. Necesitamos empezar a hacernos responsables de más soluciones que nos permitan satisfacer también esas necesidades de salud. 


Como lo he dicho, quizás al principio fueron necesarias y las más lógicas por implementar, más no podemos pensar que no pasa nada si las usamos por tiempo prolongado, porque sí pasa, sin mencionar las consecuencias económicas y de salud mental que conlleva a la población en general. 


Entonces, ¿cómo hacernos responsables de cuidar nuestra salud y la de los demás? 

Ya vimos que si nos ponemos de acuerdo podemos lograr muchas cosas juntos; voluntariamente aceptamos el confinamiento, hemos aceptado sin muchas quejas el uso del cubrebocas y yo veo a la mayoría de las personas siguiendo las indicaciones. Sé que hay muchos que no, pero estoy segura que tienen necesidades que los orillan a eso. El punto es que si nos proponemos algo lo podemos lograr, es cuestión de comunicarlo y hacer campañas y movimientos sociales que generen estos cambios. 

La presión social a través de redes sociales puede generar un gran impacto en las decisiones que toma el gobierno, y si todos juntos pedimos que se regule aún más el consumo de refrescos y cigarros por ejemplo, o que se haga algo realmente para disminuir los niveles de obesidad, estoy segura que lo podemos lograr. 

Por eso, es importante que nos hagamos responsables todos juntos en la búsqueda de soluciones para resolver esta situación. Y que si queremos disminuir la carga del personal sanitario, y proteger a los más vulnerables, hagamos posible el cambio, diciendo adiós a la adicción al refresco, al azúcar y al sedentarismo, acercándonos de nuevo a la nutrición y estilo de vida natural y saludable. 

Así es que hacerte responsable es tomar la información ya recibida e ir más allá, dejar de esperar o depositar en otros la responsabilidad sobre tu salud, y empezar a actuar, crear a nivel local las soluciones que a tu alcance tengas disponibles. Y claro, uniéndote con otras personas será mucho más fácil. 

Le sacarás provecho a esta crisis yendo más allá, aprendiendo cosas nuevas que no sabías 

Entonces, la realidad es que hay muchísimas más cosas que puedes hacer para protegerte de este virus y ayudar a otros a protegerse, y eso incluye todo el cambio de alimentación y hábitos que pondrán a tu cuerpo en unos niveles más bajos de inflamación, y con eso, el pronóstico de recuperación será mucho mejor. 

Por otro lado, necesitamos involucrarnos más en pedir que se asigne presupuesto para la investigación y aprobación de ciertos medicamentos, tanto alópatas como naturales, que se ha visto que sí tienen un efecto positivo en la recuperación. Oficialmente se dice que no hay tratamiento, que sólo la vacuna puede salvarnos, pero la experiencia directa de muchos médicos usando diferentes protocolos nos indica que sí podríamos tener soluciones a la mano. Es cuestión de impulsar su estandarización e investigación. 

Es importante escuchar a aquellos médicos que se han rebelado en contra de lo establecido, y que a pesar de ser censurados, tratan de impulsar tratamientos con alternativas como la hidroxiclorina, ivermectina o dióxido de cloro. Y por favor antes de que te asustes de que traigo al CDS a la mesa, por favor investiga a los médicos de la COMUSAV, ya son cientos de doctores dando testimonio y con casos clínicos que demuestran que no hay toxicidad ni secuelas negativas cuando se usa de forma correcta y con supervisión. 

Así es, lo que estoy diciendo es que hay muchas más cosas de las que sabemos de inicio que podemos hacer tanto para prevenir como para tratarlo. Ahora, es importante que antes de retomar la vida social y actividades de antes, tengamos a la mano estos tratamientos, y sea del uso común y popular, para que entonces sí podamos salir de esta crisis de forma positiva, mientras que seguimos reforzando nuestro estado de salud y continuamos cuidando a quienes están en condiciones vulnerables. 

Es un hecho que queremos cuidar la ocupación de los hospitales y el desgaste del servicio médico que está en primera fila, pero al mismo tiempo tenemos que trabajar todos juntos, los que estamos en nuestras casas, en apoyar a los doctores en la misión de cuidar de nuestra salud y la de los demás, haciendo algo más que distanciarnos y usar cubrebocas: haciendo lo que realmente necesitamos hacer, dándole un giro a nuestro estado de salud en general y el de nuestras familias. 

Es un hecho también que no podemos seguir depositando en ellos toda la responsabilidad, que hemos de hacernos responsables de lo que podemos e invertir tiempo y dinero si es necesario, en la investigación y promoción de los protocolos de intervención que pueden ayudar, informando a los demás de cómo responder a tiempo y fortalecerse ante esta y otras enfermedades. 


Regresemos al ejemplo de la crisis de ansiedad 

Cuando yo tenía ansiedad y buscaba en internet cómo curarme, me encontraba con puras malas noticias. Oficialmente no había una solución clara, se decía por ahí que tendría que aprender a vivir con ella y simplemente saber cómo controlar las crisis. Al leer sobre las causas, se decía que si era genético, que si era emocional o mental pero que realmente se desconocían las causas. Se manejaba el tema simplemente como un trastorno psicológico ante el cual no tenía mucho por hacer. 

¿Y tú crees que me quedé con esa información? ¿o que fui más allá? 

Como podrás suponer, fui más allá. Busqué en la experiencia directa de quienes la habían vivido, encontré artículos alternativos que decían que tenía que dejármela sentir y consideré la posibilidad de que sí era posible encontrar una solución. Pero sobre todo, pasé a la acción, dejando el análisis de mis posibles causas a un lado, para empezar a ir a terapia, llorar todo lo que tenía que llorar, sanando a mi niña interior y dando paso a ser la adulta que se hacía responsable de ella. 

Entiendo que también hay situaciones que no tienen solución, y no quiero caer en el falso positivismo del que hablábamos anteriormente… pero, ¿por qué no habría de haberla si se han visto tantos millones de casos que han salido victoriosos de esta situación? ¿qué estamos haciendo para replicar esos ejemplos? ¿qué estás haciendo para encontrar esas soluciones, tenerlas a tu alcance y mejorar tus pronósticos de recuperación? 

Y ahí es donde la crisis, a nivel personal, se puede convertir en una oportunidad para descubrir muchas cosas sobre tu cuerpo, sobre la medicina y la salud que quizás desconocías. Acercarte a médicos integrales que te acompañen en este camino, y ver el panorama general para encontrar tu área de oportunidad. Es ahí, que gracias a este virus, podrás mejorar tu estado de salud en general y sentirte mucho mejor de lo que te sentías antes. 


Esta crisis nos vino a recordar lo increíble y valioso que es nuestro cuerpo 

Esta crisis te podrá ayudar a conocer más sobre tu cuerpo, sobre tu sistema inmunológico, sobre los recursos de parte de la naturaleza con los que cuentas, los cuales se han ido negando o haciendo a un lado a través de la historia pero hoy están resurgiendo. 

Esta crisis te puede ayudar a descubrir tus fortalezas, así como lo que nos hace fuertes como humanos. 

Al igual que una crisis emocional nos recuerda quiénes somos en realidad y nos motiva a vivir más en sintonía con nuestra esencia, la crisis de salud física nos viene a recordar cómo funciona nuestro cuerpo y qué necesita en realidad para tener una verdadera salud; nos viene a recordar y hacer ver lo increíble que es nuestro cuerpo, y que simplemente lo veníamos dejando de lado, usándolo para conquistar nuestros objetivos, en lugar de honrarlo y respetarlo. 

Es nuestro cuerpo el que nos permite experimentar esta realidad, es a través de él que podemos disfrutar y lograr muchas cosas, y esta crisis nos viene a hacer ver que no es que sea frágil nuestro cuerpo, la vida no lo es, sino más bien, lo hemos ido debilitando a través de muchas cosas que probablemente desconocíamos, que no lo hicimos a propósito. Y es momento de hacer conciencia de eso, ver el increíble poder de nuestro cuerpo y ponernos de su lado. 


¿Cómo has venido aprovechando la crisis por Covid 19 hasta el momento? 

Quizás viviste un 2020 respondiendo como pudiste, reaccionando con lo que tenías de experiencia previa, con la información y con los medios que estaban a tu alcance, de la mejor forma que has podido. Y por favor, no te juzgues si hasta el momento no lo has podido aprovechar, para eso estás leyendo esto, para ver la forma de empezar o seguir haciéndolo. 

Es normal que al principio de cualquier crisis entremos en shock, incluso en parálisis, sobre todo si traemos historias de estrés postraumático o una tendencia a la ansiedad. Es normal que nos enfoquemos simplemente en mantenernos a salvo con la información que tenemos disponible. Pero poco a poco, va pasando el tiempo y vas descubriendo qué sí te ayuda, qué no, y qué más necesitas hacer para sentirte confiado y con soluciones a tu alcance. 

Creo que ahora que empezamos el 2021 ya pasó el tiempo suficiente para conocer un poco más del comportamiento del virus y de sus implicaciones políticas, sociales y personales, para entonces sí, hacer un análisis objetivo de lo que necesitamos para aprovecharla a nuestro favor. Dejar de reaccionar y empezar a responder. 

Por ejemplo, limpiar todo con cloro al inicio de la pandemia quizás parecía una buena idea, pero ¿has notado cómo te irrita la garganta oler este producto constantemente? ¿sabías que daña neuronas de tu cerebro al ser inhalado de forma prolongada? ¿ya estás protegiéndote para no olerlo o usando productos naturales que puedan reemplazar su función? (el vinagre, bicarbonato, agua y jabón?) 

¿Has visto las radiografías de cubrebocas de tela usados por tiempo prolongado sin ser lavados? tienen más gérmenes y bacterias de lo que te puedes imaginar. ¿Realmente es buena idea seguir sin ver nuestros rostros? ¿Sabías que los niveles de agresión social aumentan con esta medida y que disminuyen los niveles de empatía y socialización positiva? Quizás sea momento de considerar opciones transparentes que nos permitan sentirnos protegidos, con mayor higiene y con humanidad. 

Y como esto, hay muchos ejemplos más. El punto es que es momento de detenernos, analizar las medidas que estamos tomando y mejorarlas, para reemplazarlas cuando se tenga la suficiente seguridad en las nuevas y mejores.  


Entonces ¿cómo aprovechar esta crisis a tu favor? 

Primero, date la oportunidad de realmente creer que lo puedes aprovechar, que sí hay algo que puedes obtener de positivo de ella. Hay que salir del enojo, de la indefensión y victimez, del pensamiento de “quisiera que todo fuera como antes” o “quisiera que todo fuera diferente”, y más bien, hacer una descripción de lo que sí es ahora, junto con el esfuerzo de aceptarlo, y a partir de ahí, preguntarte qué quieres mejorar de esta situación, qué necesitas modificar de ella y cómo aprovecharla. 

Desde la negación no podemos mejorar las situaciones, es a través de la aceptación que encontramos la forma de dar un primer paso. Y si primero hay que aceptar que te enoja o que te resistes a aceptar, también se vale. El punto es que aceptes lo que es, cómo lo estás viviendo y lo que observas que te duele de eso que suceda a tu alrededor. Acepta el miedo, acepta el bloqueo o la indefensión. Y a partir de ahí verás que todo se va desbloqueando. 


Resumiendo las áreas de oportunidad en esta crisis 

A nivel de salud personal: 

  • Investiga sobre qué ocasiona el aumento en los niveles de inflamación y resuelve aquello que aplica en tu vida (disminuir niveles de estrés, dejar de fumar, dormir lo que necesitas, eliminar el consumo de azúcar y harina procesada, etc) 
  • Hazte análisis e investiga si necesitas suplementarte, que te diré que si no llevas una muy buena dieta y con productos orgánicos, pues lo más probable es que sí necesitas suplementarte, específicamente para protegerte de esta enfermedad es fundamental la vitamina D3, Zinc, Selenio y Vitamina C. Igualmente, puedes apoyarte de alimentos como la col rizada o kale, antioxidantes y antiinflamatorios como el matcha o la cúrcuma, llenar tu dieta de flavonoides como la quercetina que se encuentra en la cebolla morada o las hojas de guayaba… etcétera. 
  • Motivándote para tomar el sol y estar al aire libre más seguido (los niveles bajos de vitamina D3 se han relacionado con un pronóstico grave de la enfermedad)
  • Darle un giro de 360 grados a tu alimentación, buscando proveedores de alimentos orgánicos, y llenando tu dieta de productos que realmente te nutran y beneficien 
  • Motivándote para hacer ejercicio, se ha demostrado también que a los deportistas de alto rendimiento que han contraído el virus suelen presentar síntomas leves y una recuperación rápida (ejercicio aeróbico) 
  • Cambiando los hábitos tuyos y de tu familia, aumentando el ejercicio aeróbico, el irse a dormir tempranos, practicar actividades de relajación, meditación, aprender a respirar y estar tranquilos entre todos. 
  • Aprendiendo a conocer las señales de tu cuerpo, hacer prioridad el cubrir su necesidades, agradecer por todo lo que ha hecho por ti hasta ahora y ponerte de su lado, ayudándolo a recuperar ese equilibrio que le es natural tener 
  • Resolviendo las cuestiones psicológicas y emocionales que estén detrás de los hábitos negativos que hoy tienes, reconociendo que no es tu culpa, existen razones de ser por las que estás en ese lugar, aprendizajes y creencias, pero tomando las riendas y haciéndote responsable, lo puedes modificar y lo lograrás
  • Aprendiendo a confiar en la protección de tu cuerpo, en tu sistema inmunológico y realmente sentirte confiado de que es lo suficientemente fuerte para exponerse a la enfermedad, para con esto, disminuir los niveles de miedo y mejorar tu calidad de vida y salud mental. 
  • Acercándote a médicos que tengan experiencia en el manejo de esta enfermedad, así como investigando sobre la intervención temprana que es necesaria hacer ante los primeros síntomas. 

Si esta lista te abruma por ser tan extensa, recuerda que no es que “tengas” que aprovecharla y hacer todo esto del día a la mañana. Puedes elegir una intención y ponerte un tiempo quizás de un año de esfuerzos dirigido a eso, y sobre todo, tratando de disfrutar del camino, sin exigencias. 

A nivel económico y de emprendimiento puedes aprovechar esta crisis de la siguiente manera: 

  • Ante cada crisis, hay un aumento de necesidades y personas que buscan que alguien le ayude a cubrir esas necesidades. Esto te da la oportunidad de emprender en lo que te parezca que es más necesario y que sepas o puedas aprender a resolver. 
  • Poner tus servicios en línea, facilitarle a los demás que los conozcan y accedan a ellos aunque sea a la distancia. 
  • Uniéndote con todas aquellas personas que se encuentran en una situación de necesidad, y que tienen tiempo, ideas, experiencia y recursos para que al juntarse, se pueda crear algo nuevo, que resuelva la necesidad de otra persona. 
  • Analizando qué aspectos de esta realidad en la que estamos viviendo son necesarios resolver, investigar sobre esas soluciones y ver la manera de hacerlo accesible para los demás, pidiendo el intercambio monetario al tu resolverlo por ellos o facilitarles ese acceso. 


A nivel social y de estilo de vida, puedes aprovechar esta crisis: 

  • Uniéndote con un grupo de personas con las que compartas intereses, motivaciones y estilos de pensamiento, acercándote aún más a ellos y haciendo cosas en conjunto 
  • Cuestionando si el modelo educativo en el que tenías a tus hijos era el ideal, involucrándote más en su proceso de aprendizaje y mejorando la manera en la que los estabas educando 
  • Conectando con personas que están proactivamente buscando y promoviendo soluciones ante esta situación, sintiéndote respaldado por una red de apoyo que cuenta con la información o recursos necesarios para ayudarte en caso de ser necesario 
  • Cambiando el desequilibrio entre trabajo y vida personal, rediseñando tus horarios y tus prioridades para que tu salud y la de tu familia sean lo más importante 


A nivel humanidad en general, podemos aprovechar esta crisis para: 

  • Retomar la responsabilidad y conocimiento de muchas cosas que estábamos delegando en manos de otras personas, como por ejemplo, el acceso a la información y manejo de la medicina tradicional y natural. 
  • El poder determinar cómo hacemos uso de nuestros tiempos, cambiando esas políticas de explotación laboral que no dejan espacio para tener una dieta de calidad y tiempos de ejercicio o relajación. 
  • Haciendo accesible a toda la población, aquellos nutrientes, libertades, servicios o facilidades que cierta población tiene a la mano, disminuyendo la brecha económica de clases sociales. 
  • Exigiendo, de forma legal por supuesto, a los gobiernos, a las autoridades y a los medios de comunicación, que se comuniquen con la verdad, y que implementen las leyes que sí se necesitan para mejorar nuestra salud y el acceso a los servicios de salud. Que se impulse la investigación y el desarrollo de los tratamientos que sean accesibles económicamente hablando y que sean de alta efectividad.

No te exijas aprovecharlo a la perfección 

Recuerda que todo camino de transformación se da paso a paso, de forma paulativa vas profundizando y mejorando aquello que estabas necesitando atender. Empieza por lo más inmediato, lo que puedas hacer, pide apoyo y ve paso a paso, pero sin exigencia. Más sí con foco y motivación, sí con la certeza de que puedes transformar lo que te propongas. 


En resumen 

Las crisis se aprovechan asumiendo la responsabilidad de lo que nos corresponde, dejando de delegar nuestra salud física y mental en manos de otras personas, y más bien apoyándonos de los expertos pero llevando las riendas nosotros. Investigando, informándonos, viendo la experiencia directa de lo que necesitas para estar en equilibrio, para estar fuerte y con tus defensas en buenas condiciones así como con los medios de información o personas que cuenten con tratamientos y experiencia en esta enfermedad. 

Puedes asumir la responsabilidad de tu economía, encontrando las áreas de oportunidad que las nuevas necesidades que surgieron a partir de esto, puedes emprender, ser creativo, unirte con otras personas y crear algo nuevo a partir de esto, o simplemente, comunicando y haciendo posible que otros accedan a aquello que sólo tú puedes ofrecer. 

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