Motivación

¿Te sientes cansado? Cómo aumentar tu nivel de energía y vitalidad

Escrito por
Psic. Fabiola Cuevas
Psic. Fabiola Cuevas

Nuestro cuerpo está hecho de elementos naturales, y eso significa que desde las neuronas de nuestro cerebro y las células de nuestro cuerpo están conformadas y funcionan, gracias a la materia y esta, gracias a la energía. El cuerpo y el cerebro, están hechos para hacer uso de la energía interna de la mejor forma posible, pero algunas veces, necesitamos ayudarle para que regrese a su equilibrio y vitalidad.

¿Cómo se maneja el nivel de energía en el cansancio, la depresión y la ansiedad?

Tener ansiedad conlleva mucho desgaste de energía interior, ya que realmente estás utilizando tus recursos internos para mantener los niveles de alerta activados, y después de que descargas la tensión que esa alerta ha venido generando, casi siempre experimentas tristeza, agotamiento o cansancio.

Esto es porque empiezas a entrar en una etapa de reposo en el que el objetivo es restablecer tus niveles de energía, y no es malo, para nada, al contrario, es una etapa para que realmente no muevas tu cuerpo y éste pueda recuperarse.

Es un tiempo para que duermas, para que descanses, para que hagas tus actividades tranquilo. Cosa que quizás no sucede, y regresas a la alerta por el miedo a deprimirte, por las ganas de seguir en acción.

Al no darnos el tiempo necesario para reponer, vamos arrastrando el cansancio como si fuéramos Charly Brown arrastrando su cobijita. 

Por una u otra forma, es probable que tu cuerpo no está encontrando de dónde tomar nueva energía, y es ahí donde podemos ayudarle. 

(Puedes saber que ya llevas mucho tiempo si ya pasaron más de 3 meses con este agotamiento).

¿Qué es la fatiga crónica?

La fatiga crónica es cuando básicamente tus glándulas suprarrenales se agotaron de estar tan activas segregando tanta adrenalina, y entonces, dejan de segregar la adrenalina que sí necesitas para funcionar, moverte y hacer tus actividades, realmente, sientes que no puedes moverte.

Entramos a estos estados de fatiga crónica como una forma de supervivencia, ya que el cuerpo realmente te frena pues ya no es posible mantener ese ritmo de actividad y de alerta. Así es que tampoco es que sea mala, es otra mensajera de que necesitas descansar.

Aún así, hay mucho que puedes hacer desde hábitos, alimentación y programación mental para ir recuperando tu energía.

¿Cómo utiliza el cerebro y el cuerpo la energía?

Creo que si alguien entendía cómo funcionaba la energía era Nicola Tesla, e independientemente de tu opinión hacia él y lo que se diga sobre sus inclinaciones personales, fue un genio que trajo a la humanidad mucho conocimiento sobre el tema.

E igualmente, pienses lo que pienses sobre la energía, es un hecho que nuestro cuerpo está conformado de energía, dentro de nosotros tenemos corriente de energía que va desde la sinapsis neuronal hasta la digestión, respiración y hacer que lata el corazón.

Somos impulsos eléctricos, lo veamos como lo veamos.

Y a veces, estos impulsos se elevan y quizás se activan cuando no deben como sucede en algunos casos de la ansiedad, y en otras ocasiones, bajan su intensidad, o bien, se canalizan hacia lugares que no queremos como hiperactividad mental o incapacidad para descansar.

De hecho, un pensamiento es un impulso eléctrico entre dos neuronas, tanto es así, que Nicola Tesla proponía que eventualmente seríamos capaces de fotografiar los pensamientos. ¿Estaría padre verdad?

Igualmente, la actividad celular en el cuerpo conlleva energía y gasto de la misma. Y es por esto, que el cuerpo aprende tanto a generar como a utilizar la energía para sus principales funciones. Así es que por un lado la ahorramos, por otro lado la creamos, y todo para finalmente, utilizarla en forma de pensamiento y acción para sobrevivir.

El que nos podamos mover, pensar, hablar, regular la temperatura, digerir los alimentos, e inclusive sentir, conlleva energía, y por eso la administración de la misma es fundamental para nosotros.

El cerebro ahorra energía al pensar siempre lo mismo

Por ejemplo, el cerebro sabe que remplazar una creencia vieja por una nueva, cambiar un paradigma o crear nuevas ideas, o sea, ser creativo y dejar de pensar en mentiras, conlleva energía. Es por eso que a veces cuesta tanto trabajo dejar de pensar en algo que sabemos que no es verdad, o crear nuevas ideas.

Y el cerebro ahorrá aún más energía pensando siempre lo mismo cuando pasamos por estrés pues estamos en modalidad de "utilicemos la energía en sobrevivir y no en aprender". De ahí que también nos cuesta trabajo concentrarnos con los niveles altos de estrés.

El cuerpo interpreta que si estás estresado es porque tu vida corre en peligro, no porque te vayan a correr del trabajo, entonces, administra tu energía de la mejor forma y la lleva a tu frontal, la parte del cerebro que piensa mucho, pero no para pensar nuevas ideas, sino para encontrar los peligros y defenderte de ellos (existan o no), se activa en ti esa función.

Así es que por un lado la ahorra al no generar nuevas ideas, pero por otro lado, la utiliza para pensar en los peligros. De ahí la importancia de aprender a redirigir y utilizar tu energía.

¿De qué forma gastamos la energía vital que tenemos?

El estrés es precisamente una tensión de energía en nuestro interior que nos indica que tenemos una necesidad por cubrir, como comer. CUando tienes hambre, estás estresado, pues significa que tu cuerpo está pidiendo alimento para poder seguir funcionando, que lo necesita, y de ahí que manda la señal.

Así es que una forma de gastarnos la energía es aplazando nuestras necesidades básicas de hidratación, sueño y alimentación.

Otra forma, es pensando en exceso, el pensamiento conlleva energía, y cuando nos obsesionamos con un problema, conflicto o situación no resuelta, cuando sentimos que tenemos que resolver algo pronto, tomar las decisiones perfectas y mantener un rendimiento óptimo, nos estamos gastando la energía.

Y lógicamente, cuando tenemos al cuerpo en mayor estado de movimiento que lo que lo tenemos en descanso o reposo.

La energía va desde el pensamiento hasta el corazón y viceversa

El corazón late gracias a impulsos nerviosos que vienen básicamente de tu nervio vago, el cual viene de tu cerebro. O sea, que cuando tú emites un pensamiento y dos neuronas chocan entre sí conectándose, generan un impulso nervioso que es capaz de viajar al corazón. De ahí que cuando estás con muhcas preocupaciones, con mucha actividad neuronal, puedas inclusive tener un ritmo cardiaco más acelerado.

Y si a esto le agregamos que por estar pensando le quitas energía a la digestión, entonces con más razón se acelerará tu corazón pues quizás tendrás un pequeño grado de deshidratación. Todo esto tiene solución y no tienes por qué preocuparte, pero sí, aprender a usar tus propios recursos de energía interior.

Entonces ¿Cómo optimizar tu nivel de energía y vitalidad? 

Así es que si te sientes estancado a nivel energético, cansado todo el día, sin dejar de pensar, y sin encontrar la vitalidad para moverte hacia lo que quieres, estas son las recomendaciones que te tengo, integrando lo que leí sobre Nicola Tesla con mi propio criterio y experiencia personal: 

Déjate sentir el cansancio

El primer punto es que antes de hacer cualquier cosa para aumentar tu energía, te dejes sentir la realidad de estar agotado, pero realmente, dejes que tu cuerpo se aplatane en la cama, que tus brazos caigan sin pretender detenerlos.

Deja que tu cuerpo actúe el cansancio, que tu expresión facial lo exprese. Date al menos un día de vivir el agotamiento antes de querer cambiarlo.

Pasa algo que al hacer las paces con el cansancio y vivirlo, se empieza a remover la energía.

Ya después puedes hacer lo siguiente.

Nútrete del sol a través de los alimentos

Volviendo ah hablar de Nicola Tesla, él recomendaba que nos cargáramos de la energía del Sol, pues es la principal fuente de energía para la Tierra, donde nosotros vivimos. Y hacía énfasis en consumir alimentos que fueron cargados de esa energía del sol, de ahí la importancia de consumir local y orgánico, de salir al aire libre y asolearte por lo menos unos 15 minutos diarios, concentrado en que te estás recargando de esa energía solar.

Evita el desgaste de energía

Puedes tener mucha energía, pero si estás en desgaste, en choque interno, te la estarás gastando de una manera equivocada. Si canalizas tu energía en situaciones que no te nutren, entonces, te vas desgastando.

Las actividades que no te nutren son aquellas que conllevan conflictos, adentrarte en indecisiones mentales, estarte cuestionando de todo constantemente, dedicarle tiempo a situaciones o actividades más por compromiso que por gusto, hacer las cosas sin sentido y sin propósito, y también, consumir alimentos procesados.

La idea de la energía es que hemos de usarla en actividades que también nos regresen energía, ya sea en forma de satisfacción emocional o en alimento.

Conoce cómo funciona tu ciclo de energía en el gasto y obtención

Antes gastábamos nuestra energía plantando, saliendo a cazar, partiendo la leña que después nos calentaría con su fuego. Obteníamos nueva energía a través del alimento y luego la volvíamos a gastar.

Ahora, ni si quiera te bajas del coche y recibes energía hueca a partir de las frituras y alimentos criados a partir de hormonas y medicinas. Lo cual más allá de no nutrirte, te desgasta pues le pide a tu cuerpo que haga mil cosas más para procesarlo.

Entonces ahí hay un círculo vacío de energía, hay un desgaste.

Así es que lo importante es conocer qué te gasta, qué te desgasta y qué te recarga.

Igualmente, puedes estar horas y horas haciendo un trabajo, para entregarlo y que no tenga trascendencia para ti. Eso fue un círculo abierto.

La idea es generar círculos cerrados de energía abiertos para recibir nuevas recargas, quizás puedes perder energía de vez en cuando comiéndote una hamburguesa de marca comercial, pero, procura cenar o hacer algo que disfrutes mucho al poco tiempo después.

Auto obsérvate durante unos días para que vayas descubriendo tus círculos de energía, y sientas cómo te sientes después de hacer tus actividades cotidianas.

Actúa con sentido y motivación

Algo que desgasta mucho es usar tu energía en cosas que no te motivan, que no te ilusionan y que no te gustan, realmente, eso desgasta mucho. Y por el contrario, canalizar tu acción y movimiento físico, así como tu capacidad de pensar en cosas que te inspiran y motivan, no solamente evita el desgaste, sino que te nutre.

Darle dirección a la energía es clave, y la idea es que elijas la dirección que le das. Esforzarnos y gastar la energía no está mal, la idea es que lo hagas y la inviertas en situaciones, actividades y personas que para ti cumplen cierto sentido, el que sea.

Equilibra tu rutina diaria

Equilibrio entre hacer, descansar, pensar, sentir, disfrutar, sentir, pensar, ejecutar, descansar, soñar...

A veces pasamos el día haciendo, haciendo y haciendo, y hay que tener tiempos para contemplar y sentir, para pensar y para disfrutar de la experiencia directa aunque no estés pensando en algo en particular.

Equilibrio entre el esfuerzo, la recarga y el descanso.

Y claro, no pretendamos que esto sea perfecto, o que sea siempre igual, más bien, siente tu cuerpo y ve dejando que te diga qué vas necesitando en cada momento para volver a cargarte.

Muévete

Cuando la energía se estanca, te hace pesado, y te impide moverte.

Mucho del cansancio crónico es energía estancada, y quizás no sientes energía inicial para empezar a moverte, pero precisamente empezar a moverte te dará energía.

Digamos que la motivación viene a partir de hacer las cosas, no al revés.

Yo recomiendo mucho darte un tiempo para sentir el cansancio, para vivirlo y actuarlo, pero sin darle mucho espacio para que se apodere de ti, esto lo irás sintiendo a medida de que lo vayas haciendo.

En conclusión

Yo soy una convencida de que todo pasa para algo y de que tu cuerpo sabe lo que hace, si te detienes a escuchar un día el cansancio y el agotamiento quizás puedas descubrir por ti mismo qué necesitas para empezar a sentirte mejor, normalmente las soluciones están a nuestro alcance, no son tan complicadas, pero hay que sentarnos a escuchar y sentir, para después, pasar a la acción, aunque no tengamos muchas ganas de hacerlo, hacerlo con poca energía al principio, y saber que poco a poco la irás restableciendo.

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