Paso 2 - Recupera tu equilibrio

¿Te sientes empastillado? Evita caer en la medicalización

Escrito por
Psic. Fabiola Cuevas
Psic. Fabiola Cuevas

Recientemente traigo en la mente la inquietud de escribir algo sobre el exceso en el uso de la medicación para asuntos emocionales, pero no me animaba a hacerlo, hasta que encontré un artículo escrito por el Dr. Jorge Tizón.

Quien habla sobre la medicalización, y aquí me gustaría compartirte más de lo que se trata. En este post te contaré los mitos sobre pastillas y medicamento para la ansiedad.

Estoy encantada de haber encontrado a Jorge L. Tizón él es psiquiatra, ha publicado muchos libros y recibido muchos premios y representa muy bien a su gremio de los médicos en el sentido de que logra ser un médico humano con perspectiva realista de la necesidad de integrar cuerpo, con mente y emociones. Y recientemente publicó un artículo en la revista de psicología positiva de Jorge Bucay “Mente Sana”, que se titula “Empastillados, la trampa de la medicalización”.

Medicalización es tratar asuntos no médicos con medicina

En éste artículo nos explica que la medicalización tiene que ver “con la comprensión y el cuidado de asuntos no médicos mediante teorías y remedios médicos o sanitarios”, refiriéndose a cómo la medicina ha sido involucrada en nuestra vida cotidiana para calmar o tratar asuntos como la infelicidad, la angustia laboral, la soledad, e inclusive procesos naturales como el embarazo, el envejecimiento, la sexualidad y hasta los niños traviesos.

“Estas situaciones tienen que ver con la medicina y con nuestro cuerpo, desde luego, pero se tiende a enfocarlas y cuidarlas más y más con enfoques médicos…Y por mucho que estas situaciones puedan provocar dolor o sufrimiento, no pueden ni deben verse como situaciones médicas, ni deben ser diagnosticadas como “ataques de angustia”, “depresiones” y demás. Menos aún, dejar de utilizar los remedios caseros o no médicos que se utilizaban hasta hace no mucho tiempo: deporte, caricias, masajes, diversiones, cataplasmas…”.

La inmediatez en nuestro estilo de vida nos ha llevado a la medicalización

Y continúo citando…

“Los medicamentos tienen una acción más rápida y aparentemente inocua, por lo que se han ido haciendo imprescindibles en un muchas de esas situaciones: así, para cuidar los traumatismos leves o las agujetas usamos ibuprofeno en vez de frío y calor locales; para el insomnio, píldoras para dormir en vez de masajes o meditación o baños turcos… Ni unos ni otros curan el proceso corporal; solo alivian. Lo importante es mirar qué es lo que ayuda e intoxica menos.”

Más adelante en el artículo explica cómo ésta situación se ha dado principalmente por un estilo de vida en el que queremos resultados rápidos, inmediatos, donde las molestias y los dolores o las frustraciones las queremos curar rápido sin realmente ver a qué se deben, simplemente queremos que se vayan, y en mis palabras diría, sin asumir la responsabilidad que nos corresponde sobre ellas, sin obtener el aprendizaje tan valioso que nos pueden dejar.

De cierta forma nos dejamos llevar por éste estilo de vida sin darnos cuenta que es precisamente éste estilo de vida alrededor de la inmediatez y la cura rápida, la que nos está generando la enfermedad y el sufrimiento.

El problema de la medicalización es la actitud pasiva y sumisa del cliente ante la pastilla o el médico

Y vuelvo a citar “Esa inmediatez es lo que se está aplicando masivamente a la salud, y en general, a los problemas corporales, familiares e individuales. Hay que usar el medicamento cuanto antes para no tener limitaciones en la vida. Mejor no mirar los efectos secundarios y menos todavía qué otras cosas se podrían hacer o dejar de hacer si no se confiase tan sumisamente en el poder del medicamento y se hubieran buscado más alternativas. La medicalización necesita de la pasividad y actitud sumisa de unos ciudadanos-consumidores que han renunciado a su autonomía y su capacidad crítica en este campo y otros muchos”.

¿Qué fuerte cierto? qué fuerte estas líneas, en las que claro, la persona entra en una actitud sumisa, pasiva frente a su propia recuperación, la cual realmente solamente está en sus manos. Por eso insisto tanto en que el medicamento sea el último recurso al que acudas para tratar tus cuestiones emocionales, pues si asumes tu propia responsabilidad sobre ellos, no sólo te sentirás mejor sino que aprenderás herramientas y recursos que no sabías que tenías y que te pueden ayudar a cruzar tu vida en un futuro.

La verdadera recuperación está en tus manos, no fuera de ti

“Existe otra vía, otra actitud: esperar, aceptar limitaciones, pensar, observar, acudir a los familiares y allegados, acudir a los amigos y conocidos, acudir si es preciso al médico o enfermero y utilizar el medicamento con la conciencia de que es un calmante temporal, que en la mayoría de los casos no va a la causa, sino a disminuir las molestias…En definitiva, lo que nos cuesta es adquirir una responsabilidad personal sin delegar en el fármaco, los médicos, el consumo sanitario…”

Y aquí lo que le comparto a algunas de las personas que están en contacto conmigo en su recuperación, es que si calman los síntomas de la ansiedad usando un medicamento, se habrán perdido la oportunidad de darse cuenta que los síntomas eran inofensivos, y de cierta forma, se quedará la duda y la sensación de falta de poder sobre ellos, y si en algún futuro regresan, volverán con la misma cantidad de miedo y susto alrededor de ellos, pues no te habrás dado cuenta que tú tienes una influencia sobre ellos, que tú puedes disminuirlos o inclusive vivirlos sin tanto sufrimiento y sin la sensación de peligro inminente.

Hay que buscar la cura en el lugar indicado

Por otro lado, estoy consciente y lo viví en carne propia que el sufrimiento es impresionante, la desesperación y la angustia te hacen salir corriendo al psiquiatra, ¡yo misma lo hice! aunque en mi caso la psiquiatra en lugar de medicarme me preguntó qué necesitaba hacer para recuperar mi fe en la vida, mi ilusión por vivir, y saliendo de la consulta hice mis maletas y me salí de casa de mis papás con la fuerza que la misma ansiedad me daba para salvarme a mí misma.

Y claro, así como Hilda, que fue la psiquiatra consciente de la parte mental y humana del ser humano, existen muchos otros médicos psiquiatras con la visión correcta sobre “los trastornos emocionales”, viéndolos como tal, emocionales, sin embargo, en muchas pláticas les he compartido que me enciende mucho cuando me platican que “mi médico dice que la ansiedad no tiene cura”, y sólo puedo pensar que claro que para ellos no tiene cura, pues no está en sus manos, no está en su saber, no está en lo que en la facultad le enseñaron.

Pero si le preguntas a alguien que ya lo vivió y lo sobrevivió, si le preguntas a muchos psicólogos conscientes, la ansiedad sí tiene cura, y definitivamente que no necesitas vivir amarrado a medicamentos de por vida para dejar de sentirla, necesitas cambiar tus actitudes, tu manera de interpretar la realidad, tu manera de cuidarte a ti mismo, tu manera de gestionar tus emociones y llevar tu vida…

Efectos negativos de la medicalización o vivir empastillado

Y más adelante, Jorge Tizón detalla los efectos negativos de la medicalización, como lo son las intervenciones médicas o dosis innecesarias e inadecuadas. Ante lo que sólo me llega a mi mente la cantidad de gente que leo en el grupo de apoyo de facebook diciendo “el médico me aumentó la dosis, me cambió de medicamento” una y otra vez… una y otra vez hasta ver a qué hora se le quita la angustia.

Finalmente, nos comparte algunas bases para el cambio de ésta situación, hablando desde la política, las instituciones y la sociedad, pero principalmente, abordando estos puntos:

  • son parte de la vida la muerte, la enfermedad, las frustraciones, la pérdida y el dolor
  • la medicina tiene poderes limitados y su ejercicios profesional implica asumir riesgos
  • los médicos no lo saben todo de la vida, ni tan si quiera de la salud ni de la enfermedad
  • la salud y la enfermedad se definien más por lo sociocultural que por lo médico, salvo en campos muy concretos de la medicina
  • los pacientes deben asumir la responsabilidad que les corresponde y no dejar sus problemas en manos de los médicos
  • los médicos han de reconocer sus limitaciones y apostar por una nueva práctica de la sanidad

Desde mi punto de vista, existen otros efectos negativos de vivir empastillado, he visto muchas personas en ésta situación, y principalmente observo lo siguiente:

  • una falta de capacidad para contactar con lo que se está sintiendo
  • pasividad frente a las decisiones de la propia vida
  • búsqueda de satisfacción en cuestiones superficiales (imagen, ropa, dinero)
  • una sonrisa que parece real pero no lo es
  • falta de concentración, conversaciones sin lógica o seguimiento
  • falta de escucha a la conversación de los demás, diálogo muy personal y egocéntrico
  • ausencia de emociones, tanto positivas como negativas

Y es lógico, pues cuando vivimos evitando sentir, eso es lo que conseguimos. Por eso, el camino difícil pero realmente gratificante, es el de aceptar que sientes, que eres humano, que tienes emociones, y aprender a vivir y convivir con ellas sin hacerte daño.

En conclusión

Lo que rescato de éste valiente artículo es compartirte la importancia de que asumas la responsabilidad sobre tu propio proceso de sanación, que sepas que es un proceso que no será inmediato, pero que lo que estás sintiendo tiene un origen en tu interior. Que no estás limitado por tu cuerpo, no estás enfermo y no necesitas salir corriendo a urgencias o al médico cada vez que te sientas mal.

Y en el momento que asumas esa completa responsabilidad, dejando de culpar a otros por estar así o dejando de esperar que otros te saquen de ese estado, entonces recuperarás tu poder interno, y en ese momento, podrás usar tes, masajes o la ayuda de tus amigos, pero no desde la parte pasiva o víctima, sino desde la parte que se ama a sí misma y busca todos los medios para recuperarse a sí mismo.

Finalmente, te comparto una lista de reproducción de videos de Jorge Tizón donde nos comparte más sobre éste tema:

 

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