Empatía: la varita mágica para calmar a tus hijos

Confieso que la primera vez que leí en el blog de Janet Lansbury sobre empatizar con nuestros hijos cuando están teniendo un berrinche, pensé... “¿tendrá hijos Janet Lansbury? ¿si sabrá lo que es estar frente a un berrinche?”. Y sí, si tiene hijos, y al igual que yo, te puedo decir que la varita mágica para ayudarles a nuestros hijos a calmarse, ya sean durante un berrinche o en otros momentos, es la empatía.

¿Qué es la empatía? 

Es la capacidad que todos tenemos de compartir el sentimiento de dolor, tristeza, enojo o cualquiera que se presente, con el otro. De entender realmente y de corazón por qué se siente así, hasta el grado de sentirlo junto con ellos. 

Em-pathos, significa que llevas la “pasión” (sentimientos, dolor, intensidad) del otro junto contigo. Es más allá de ponerte en los zapatos del otro, es pasar por el mismo lugar donde ha caminado y sentir lo que está sintiendo. No nada más comprender por qué lo está sintiendo, sino realmente conectar a través del sentir. 


Ponte en su lugar 

Imagínate sentir el dolor de no tener la paleta que querías, el coraje de que no te llevaron a donde querías, la injusticia de que alguien más se llevó lo que querías, la frustración de que no salieron las cosas como te habían dicho que sucederían, la tristeza de separarte de tu fuente de seguridad, etcétera, etcétera. 

Realmente imagínate sentir esa confusión de no entender lo que está pasando, el miedo o el bloqueo de sentirte chiquito, impotente, incapaz de hacer lo que quieres hacer y sin entender el por qué de las acciones de los adultos a tu alrededor. 

Imagínate estar agotado, sobre saturado, sobre estimulado, sin la capacidad de decir “ con permiso, me voy a dormir”, imagínate ir de un lado al otro siguiendo los planes de los demás, que te los cambien a última hora, que te salude gente que no conoces, que… todo lo que vive tu hijo o tu hija. Imagínalo. 


¿Cómo hacer que funcione la empatía? 

Primero que nada has de realmente sentir eso que se siente ponerse en su lugar. Después, abandonar la idea de que porque serás empático controlarás su conducta. 

Es empatizar para conectar, y no para controlar. 

Esto es clave, porque si no entonces forzarás la empatía y tu hijo, con su alta sensibilidad de niño, se dará cuenta y no funcionará. Entonces, realmente necesitas sentir lo que está pasando con él o con ella, y darte un momento para conectar con esa frustración, enojo, dolor o tristeza. 

Después, hazle saber que entiendes por lo que está pasando. Tal cual, dile “si… qué coraje que no te llevamos, entiendo… estás enojado… si mi amor, qué triste, auuuu.. si duele pegarse ahí… “, e incluso puedes llevarlo a un siguiente nivel y decirle “a mi tambien me da coraje que me cambien los planes, yo tambien siento tristeza de que no pudimos ir”, compártele un poco de por qué tu tambien sientes lo que está sintiendo en ese momento. 

Usa un tono de voz tranquilo y tranquila, sí expresando la emoción pero sin convertirte en la protagonista del momento, o sea, no lo hagas sobre ti. 

Sigue validando su emoción, esto es, hablando de lo que él o ella sienten en ese momento, expresando que lo entiendes, que sabes por lo que está pasando. 


Empatiza, sólo empatiza sin buscar solucionar o controlar 


La idea es que no trates de luego luego encontrar soluciones, por ejemplo “si mi amor que triste pero mira no pasa nada”, o… “si mi amor da coraje pero tienes que entender que no siempre te podemos dar todo lo que quieres”. 

Las soluciones y el razonamiento vendrán después. Primero, es pura empatía y conexión. 

Entonces, mientras que le dices lo que siente y empatizas, puedes hacer contacto visual, ponerte a su mismo nivel, tratar de tomarlo de la mano o darle un abrazo, sin forzarlo… estar ahí, empatziando, conectando, sin querer controlar su conducta o hacerle entender, enseñarle o encontrar soluciones. 

Un poco después de estar así, quizás unos 5 minutos después, entonces si empieza a platicar sobre las soluciones, propuestas, negociación, explicación, o lo que según el caso sea necesario hacer en ese momento. 


Inténtalo y practica 

No me queda más que decirte que lo intentes y practiques hasta que real y genuinamente sientas lo que está viviendo tu hijo en esos momentos, se lo hagas saber y esperes a ver los resultados… por favor, platícanos si te funciona. 


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Sabemos que es todo un reto el aprender a lidiar con los berrinches de nuestros hijos, por eso te invitamos a ser parte de nuestra comunidad de mamás y papás que queremos ayudarle a nuestros hijos a aprender a sentir y manejar sus emociones de una forma asertiva. Te estaremos enviando información que consideremos es de valor para ti. 


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