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¿Cómo superar el miedo a manejar?


Justamente que estaba aquí en el coche, es buena idea para platicarles de este miedo para darte algunas ideas de cómo subirte al volante o como copiloto o atrás y hacer un viaje.

Tengo un audio muy completo en Soundcloud que te lo comparto aquí: "Supera el miedo a manejar"

Pero de todas formas, te quiero compartir algunos de los puntos principales. Específicamente con el miedo a manejar, si es importante que tu sientas confianza en ti. Sobretodo si tu eres el que va a manejar. Pero muchas veces perdemos esa confianza porque a lo mejor algún día nos sentimos mal mientras que estábamos manejando. A lo mejor, al aún día sentiste que podías perder el control o que te podía dar un ataque de pánico mientras que manejabas o a lo mejor un día te dio un ataque de pánico mientras manejabas. Entonces lo que yo he observado es que se queda el miedo a que se repita y que sea peor. Porque estoy segura de que si hoy estás aquí escuchándome, esa vez, quizás no fue tan grave como lo imaginas ahora. A lo mejor, se sintió muy mal, eso no te lo quita nadie, pero a lo mejor lo que en tu mente te imaginas, no fue lo que sucedió en realidad y para eso también te recomiendo en video de “¿Tienes miedo a que te vuelva a pasar?”


El punto es que lo sentimos tan desagradable, que piensas “Si, la próxima vez, puede suceder eso que sientes que pudo suceder: dígase que tengas un accidente, que se te pare el coche o que pierdas el control” La realidad es que existen muy pocas probabilidades de que eso suceda porque tú te empiezas a notar cuando te empiezas a sentir mal, lo empiezas a notar. No es que te vaya a dar de repente el “soponcio” y vas a perder el control sobre ti. La realidad es que empiezan a sentirte quizás mareado, inquieto, o quizás con un poquito de taquicardia. Ahí mi recomendación es que puedas hacer un alto en esos momentos, que puedas buscar con tranquilidad, que sepas mentalmente que si empiezas a sentirte mal, en lugar de adelantarte a “chin ya me está dando, voy a perder el control…” en lugar de eso, se tata de que empieces a buscar, a ver, en dónde me puedo estacionar unos minutos. Para esto es importante que no te importe el qué dirán, que no te importe si pasa alguien que te conoce o que no te conoce y te ve ahí estacionado, respirando y relajándote. Es importante saber relajarte. Saber dejar las sensaciones venir, dejarte sentir, para poder después relajar el estómago y empezar a soltar. Si tú te das esos 5 min al lado de la carretera o en un estacionamiento, en un lugar que te parezca seguro para ti. Cierras los ojos, dejas venir las sensaciones y relajas el estómago y sueltas la tensión, entonces puedes dejar pasar la incomodidad. El problema es que nos empezamos a resistir  y dices “no, ya me empiezo a sentir mal, tengo que poner más atención, agarrar bien el volante, tengo que ponerme más tenso” y eso no funciona porque te empiezas a sentir más inquieto.

Date ese espacio de hacerte a un lado y relajarte. Ahora, algunas personas me preguntan “¿qué pasa si voy con mis hijos y me empiezo a sentir mal?” Yo hubo un día que hubo una lluvia de granizo, donde íbamos en una bajada, que empecé a sentir un poquito de miedo, me dije “voy con mi hijo, bebé, no veo bien, está granizando y qué tal si ahora se me derrapa” no se me derrapó, pero quise empezar a dedicarme a tranquilizar a mi hijo. En ese momento me “cayó el veinte y dije: no, no tengo que tranquilizar a mi hijo, tengo que primero, tranquilizarme a mi y yo confiar en que se manejar, en que sé hacer las cosas y en hacerlo con cuidado” En el momento que yo me tranquilizo a mi y me doy la seguridad a mi, se la empiezo a transmitir a mi hijo. Son oportunidades para que tú le enseñes a tu hijo que puedes y es totalmente normal y natural que puedes darte un momento para cerrar tus ojos y relajarte e inclusive, hacerlo con ellos. Es algo muy padre que puedes hacerlo con tus hijos, de cerrar los ojos y relajarte. Deja que pasen las sensaciones. No tienes que pedir ayuda, no tienen que ir por ti, no tiene que haber alguien en casa esperando a tu llamado para salir a rescatarte. Un ataque de pánico o una crisis de ansiedad no tiene por qué imposibilitarte de que puedas volver a arrancar el coche y continuar. Pero si es importante que te des tu tiempo, que te restablezcas bien. Que te sientas que ya estás con tus sentidos y con tu desahogo hecho para que puedas poner atención. Ayuda mucho que lleves una botella de agua contigo, que lleves quizás una paleta de dulce, para que de cierta forma te ayude a reactivar porque ya sabes que después de una crisis o de un ataque de pánico viene el bajón, sobretodo si te lo dejas sentir y te desahogas.

Entonces esa es una parte, de qué hacer en el momento en el que te empiezas a sentir mal, pero te quiero también recomendar que antes de emprender un viaje  o trayecto, en las noches anteriores, hagas visualizaciones donde te imaginas todo el proceso, lo ensayas, como puedes subirte al coche y lo más importante es que confíes en tus habilidades de respuesta, en tu propio cuerpo y en tus capacidades. Inclusive puedes subirte al coche y empezar a hacer exposiciones graduales. Si tu miedo es absoluto y no te subes al coche para nada, puedes empezar a hacer primero las visualizaciones donde te lo imaginas tal cual y hacer el ejercicio de frenar y relajar cada vez que lo necesitas, digamos que te expones a esas sensaciones reales imaginándolo y después lo haces realmente el ensayo. Primero, a lo mejor te pones al lado del coche, en el asiento y te quedas ahí, sin llaves ni nada, no lo vas a prender. Te quedas ahí a sentir esa ansiedad que se va generando por estar ahí, relajas estómago lo dejas pasar hasta que tu ansiedad baja un poco más entonces lo puedes prender. Y ponte, viene la ansiedad, no es que te regrese, es que te estás exponiendo a las cosas que te dan miedo, lógicamente vas a sentir algo, pero entonces aplicas el ejercicio de “aceptar, relajar y soltar la tensión” y muy importante el diálogo mental de ubicarte en la realidad “ahora estoy tomando el volante, estoy poniendo atención en lo que hago, mi cuerpo se siente bien, no hay problema” es de nuevo, confiar en ti. Pero la idea es que te expones a la ansiedad, te expones al miedo a la par que practicas la relajación y la confianza en ti.


Esto es algo gradual que cada vez vas aumentando cada vez más, gradualmente lo vas a ir sintiendo. Hay otra cosa que a mi me ayuda mucho en las carreteras sobretodo, que es cuando pasas al lado de un camión muy grande y que se va a apoderar algo de ti y vas a hacer algo que no quieres hacer y que el camión te va a traer demasiado a la bajadota y yo lo que he descubierto es que si me enfoco en mi carril, hacia donde yo quiero ir y relajo el estómago y me conecto con mi coche, con la velocidad…esa sensación se me quita muchísimo. Es una mezcla de poner atención en tu presente, sentir el coche a través de tus sentidos, confiar en tus capacidades y poner tu visión clara de hacia donde quieres ir. Y si en algún momento sientes que tus sensaciones, tu ansiedad te empiezan a aumentar, digamos 4 ó 5 de nivel, es totalmente valido que hagas un alto, te orilles y hagas tu relajación para poder continuar. Acuérdate de que no importa lo que digan los demás. El punto es de que conectes con tu sentido de libertad. El coche, muy en el fondo ,el poder manejar, el poder transportarte, tiene que ver con tu sentido de libertad, de moverte y nosotros tenemos en nuestra naturaleza a “nómadas internos” nos gusta movernos, nos gusta sentir que podemos transportarnos. Por un lado, no te limites por el coche, si quieres transportarte y sentirte libre, camina, toma transportes públicos, pero si te invito a que reflexiones a que conectes con tu sentido interno de libertad y que si vas a salir a manejar, le pongas un propósito, una intención. No lo hagas nada más porque “tengo que superar este miedo” sino porque “quiero ir a tal lugar” enfocado en esa mentalidad, confiando en ti, tomándotelo con calma, habiendo ensayado y yendo poco a poquito seguro que recuperarás tu confianza al manejar.

Psic. Fabiola Cuevas
¡Hola! Soy psicóloga y fundadora de desansiedad. Logré transformar la ansiedad en libertad y plenitud. Deseo compartirte mi experiencia y ayudarte a superar la ansiedad.

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