Paso 4 - Confía en ti

¿Cómo dejar de ser víctima de tus miedos?

Escrito por
Psic. Fabiola Cuevas
Psic. Fabiola Cuevas

Eres víctima de tus miedos cuando ves al miedo más grande que tú, con todo el poder y fuerza que tú crees no tener. Eres víctima de tus miedos cuando dejas de creer en ti. Por eso, para dejar de ser víctima de tus miedos necesitas recuperar la confianza en ti mismo y volver a creer, creer que te es posible superarlos.

Eres víctima de tu miedo cuando te visualizas más chico/a que él

Quisiera exponerte una idea, y es que cuando una persona es víctima de otra, es porque el victimario aparentemente tiene más poder o fuerza que el otro, pero casi siempre, no es porque realmente lo tenga, sino porque la víctima se visualiza sin poder y sin fuerza, otorgándole la capacidad al otro de decidir sobre sí porque se visualiza a ella incapaz, insuficiente, sin valor, débil…y no es capaz de ver con qué recursos sí cuenta para enfrentarse a la otra persona. Por ejemplo, puedes tener una desventaja en fuerza pero quizás tienes más inteligencia, etc. etc.

De la misma forma, normalmente le tenemos miedo al miedo, porque no nos damos cuenta del poder que sí tenemos sobre él, porque no nos empoderamos y nos armamos de fuerza para enfrentarlo, y esto es, porque no confiamos o no creemos en nosotros mismos.  Mentalmente no consideramos la opción de que seamos capaces.

Es por esto que para dejar de ser víctima de tu miedo, es importante que dejes de verlo con tanto poder y recuperes el poder que tú sí tienes, ¿cómo? creyendo en ti.

Al volver a creer en ti, aumentarás de tamaño frente a tu miedo, a la vez que éste se hará más chico.

Cree en ti simplemente porque eres, porque existes

Si sientes que no tienes razones para creer en ti, que todas las pruebas confabulan contra ti, que todas las veces que lo has intentado has fracasado… o simplemente te sientes débil y sin fuerza, entonces necesito decirte algo: cree en ti simplemente porque eres humano, porque eres, porque existes.

Te platico un poco de mí, recuerdo que en algún momento de mi crisis, realmente, de verdad, en serio que no me creía capaz de enfrentar absolutamente nada, a veces ni si quiera salir de mi cuarto, ver a los demás o decidir qué ropa ponerme.  Y un día me quedé efectivamente sin salir de mi cuarto, reflexionando y escribiendo sobre esto, tratando de encontrar razones por las cuales confiar en mi, hechos que me dijeran que sí podía, que sí era capaz, fuerte, que sí podría superarme a mí misma…

Pero no las encontraba, no encontraba razones, y entonces me puse a hablar conmigo misma frente al espejo y entre lágrimas y confusión de repente me dije a mi misma “bueno, ¡confía en ti simplemente porque eres humana! porque estás viva, porque estás aquí”.

Lo que sentí en ese momento es que aposté en mi, me puse de mi parte, a pesar de no ser quien se suponía que tenía que ser, o a pesar de no sentirme como se suponía que tenía que sentirme o a pesar de no encontrar una sola razón para confiar en mi.

A pesar de todo esto, decidí confiar

Decidí salir de mi cuarto y enfrentarme al mundo y a mis miedos, con la disposición de descubrir por qué sí era digna de confianza. Me ayudaba saber que al estar con depresión y ansiedad muy probablemente tenía una visión distorsionada de mí misma que no me permitía verme tal y como era, que no me permitía encontrar mis fortalezas, pero precisamente, sabía que como estaba distorsionada, seguramente en algún lugar de mi sí había una fortaleza, un gramo de poder del que me podía agarrar para recuperar mi vida.

Y empecé a sacar la valentía y la fuerza desde ese miligramo de confianza para enfrentarme a lo que temía, hasta que volví a hacer un alto y analicé que sí era capaz, y empecé a reconocer que sí podía, y poco a poco, empecé a abrirme a considerar la posibilidad de que sí era fuerte, de que sí tenía habilidades y cualidades que me iban a permitir salir adelante de la crisis.

Mientras más me iba enfrentando a mis miedos, más iba recuperando la confianza en mi.

La confianza se genera y se recupera

Y con esto te quiero platicar que no se va a tratar de que te conviertas en otra persona, o de que aprendas a confiar en ti haciendo uso de cuestiones externas; se trata de que recuperes la confianza que ya está en tu interior.

¿Cómo? bueno, la confianza se genera enfrentándote, observándote lo más objetivamente posible, sin magnificar tus “debilidades” y sin esconder tus fortalezas. Reconociendo quién eres pero en base a que te vas poniendo a prueba y también en base a que observas tu pasado con objetividad, incluyendo todos los hechos.

A veces podemos saber quiénes somos y cómo volver a confiar en nosotros a partir del análisis (como lo estás haciendo ahora) pero también ayuda muchísimo pasar a la acción y observarte para que al final del día llegues a una conclusión de por qué sí puedes confiar en ti.

Entonces, ¿qué puedes hacer para creer en ti?

  • Primero, lo que ya te platiqué, anímate a creer en ti simplemente porque lo mereces, ponte de tu lado y sé consciente de que seguramente en algún lugar de tu ser tienes fuerza y poder para enfrentarte a tus miedos y a la vida.
  • Después, te recomiendo que hagas una evaluación de las creencias que tienes sobre ti mismo, esas conclusiones que tienes sobre por qué no puedes, por qué eres débil, o por qué el miedo es más grande que tú.
  • Una vez que haces éste trabajo, empiezas a romper tus miedos en pequeños pasos, en pequeñas exposiciones, las cuales irás enfrentando partiendo de la confianza ciega en ti, pero concluyendo al final que sí fuiste capaz de hacerlo.
  • En medio de todo éste proceso, vas reconociendo quién eres, reconcluyendo por qué sí puedes, cuáles son tus fortalezas, habilidades, cualidades, dones, talentos y virtudes que te permiten enfrentarte a los miedos, y vuelves a reconcluir también sobre tus miedos, viéndolos objetivamente, del tamaño que son.

En otro post te estaré compartiendo cómo modificar las creencias que tienes sobre ti mismo, también encontrarás el audio con la explicación completa de éste paso, así es que mantente al tanto dejando tu mail en el formulario de la derecha. Mientras tanto concluyo este post con la siguiente conclusión.

Conclusión

Para dejar de ser víctima de tus miedos, necesitas verte a ti mismo y a ti misma del tamaño real que eres, así como ver a tu miedo del tamaño real que es, y darte cuenta que el miedo proviene de tu mente, de las conclusiones a las que has llegado, más no de la realidad, y que en el momento que vuelvas a confiar y creer en ti, podrás encontrar la valentía y fuerza para enfrentarte a tus miedos por más grandes que los veas.

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