Ansiedad generalizada

Causas sociales de la ansiedad

Escrito por
Psic. Fabiola Cuevas

Te confieso que por un tiempo quise dedicarme a la psicología social, me encanta, pues es un hecho que somos seres humanos sociales, y lo que vivimos en lo individual está influenciado por lo que sucede en lo colectivo, y viceversa.

Estamos conectados con la familia y sociedad que nos rodea, con nuestra cultura, y esto se refleja en los valores, en las aspiraciones, creencias, conductas, estilos de vida de cada persona y con esto, en nuestras emociones y pensamientos.

En este post te platico cuál es la influencia que la sociedad actual está teniendo en los niveles de ansiedad de sus integrantes, o sea, nosotros.

Hay mucho que hemos recibido de la sociedad y que a su vez nosotros seguimos fortaleciendo en ella, lo cual no sólo nos puede estar contribuyendo en los niveles de ansiedad, sino en que nos sea complicado salir de ella y mantenernos. Y es precisamente por esto que cuando superamos la ansiedad, sí o sí, tenemos la experiencia de cambiar nuestro estilo de vida, a veces inclusive los lugares o personas que frecuentamos y las cosas a las que le damos importancia, pues aprendemos que no, no todo lo que se nos dice la tiene.

A continuación te comparto algunas cosas que funcionan así, bilateralmente entre individuo y sociedad, cosas de las que puedes ser consciente y liberarte.

El consumismoLa prisaLa competitividad laboralLa importancia a la apariencia físicaInseguridad socialLos medios de comunicaciónDesorganización políticaLa infinidad de opciones vs la ilusión de un solo caminoLas redes socialesLa sobre estimulación de los sentidos

En general, estas situaciones causan ansiedad pues generan miedo al hacerte sentir que o no eres suficiente, o tienes que esforzarte más, o protegerte de alguna forma. Activan la alerta y estrés en nuestro interior junto con un sentimiento de inseguridad hacia quienes somos; esto nos hace perder fuerza y eventualmente experimentar angustia y ansiedad.

Y aclaro, todos estos puntos sociales tienen una influencia en nosotros, más no son causas exclusivas de que desarrollemos ansiedad.

No podemos echar la culpa ni a nuestro pasado, ni a la sociedad y tampoco a nosotros mismos, no es culpa de nadie ni de nada, es una mezcla de diferentes factores que en cierto momento generan la consecuencia de la ansiedad.

La buena noticia, es que aunque las causas sean multifactoriales, nosotros tenemos influencia y poder directo en lo que nos puede llevar a vivir más tranquilos, y eso es, cómo vivimos, en qué pensamos, cómo manejamos nuestras emociones, cómo cuidamos de nuestro cuerpo y en dónde ponemos nuestra atención.

En todos esos aspectos somos libres de elegir, y si te comparto estos puntos sociales es para que reflexiones si hay algo de esto que te esté afectando, y puedas tomar las riendas de la situación.

No hay ningún estado social que no tenga sus costumbres y, por lo tanto, sus mentiras convencionales.

Soren Kierkegaard

Vamos a despertar ante esas mentiras y acceder a la libertad interior que nos merecemos; de elegir quienes ser y en qué pensar, y no sólo eso, sino sentirnos orgullosos y felices de ser como somos.

1. El consumismo

Al creer que realmente “necesitas” algo, y que de no tenerlo no serás del todo feliz, (mensaje que se transmite en las campañas publicitarias: compra esto y serás más feliz), mandas el mensaje a tu cuerpo y cerebro de que estás incompleto, de que no es suficiente lo que tienes y que siempre habrá algo mejor, más nuevo o más bonito que tener, lo cual seguramente sí te dará la felicidad. El creer que el bienestar viene de fuera hacia dentro, que mientras más dinero tengas más posibilidades de ser feliz tienes (sí, claro que cubrir tus necesidades básicas a través del dinero es importante) pero de ahí a creer que en el tener y el comprar está el bienestar, es diferente.

¿Cómo dejar de verte afectado por el consumismo?

A mi me gusta mucho todo el movimiento minimalista, el cual no se trata nada más de tener menos o pocas cosas, sino de saber que es suficiente con lo que tienes, de enfocar tu atención en experiencias más que en cosas y en actividades que te generen un sentimiento de bienestar y no tanto en salir a comprar. Puedes hacer una lista de esas actividades que puedes hacer sin necesitar tanto o dinero y que te pueden generar un sentimiento agradable, y cada vez que te den ganas de salir corriendo a comprar o que te sientas mal por “no tener equis cosa”, busca en tu interior cómo en realidad ya tienes todo lo que necesitas en este momento.

2. La prisa

No sé en qué momento nos metimos en competencia con el tiempo, queriendo hacer mil cosas al día, por esta sensación de “tengo que aprovechar la vida o se me va de las manos”, creo que más bien se nos va la vida de las manos porque no hacemos lo que realmente queremos, precisamente por andar distraídos en el tener y el hacer. La prisa te hace sentir que no tienes tiempo y que no te alcanza el “poco” que tienes, pero en realidad, esto es una ilusión.

¿Cómo dejar de verte afectado por la prisa?

Date cuenta que no hay nadie persiguiéndote, que las metas no se van a ir a ningún lado y que realmente lo que importa es este momento el cual es constante, realmente el pasado y el futuro en este momento no están existiendo, entonces, es de cierta forma sumergirte en el presente. Te dejo este enlace para profundizar en el tema: Vivir más despacio para disfrutar mejor 

3. La competencia laboral

Igualmente, la competencia laboral parte de un sentimiento generado por la ilusión de la escacez, que nos hace creer que no hay suficiente para todos y que hay muchas personas mejores que tu en lo mismo que haces. Discúlpame, pero qué absurdo, y qué ingenuos hemos sido en creer y generar esta realidad.

No hay nadie que pueda competir contigo, no hay nadie que pueda hacer lo mismo que tú de la misma forma que tú lo haces, pues no hay nadie que sea como tú. Y sonará a canción o a idealismo, pero es un hecho, no hay dos personas iguales, ni si quiera dos gemelos que compartieron la misma placenta.

¿Entonces? para qué y contra quién compites? en dado caso, compite con la versión pasada de ti mismo, lo cual, tampoco tendría mucho sentido. Sería mejor ser y esforzarte en ser tu mejor versión posible en cada momento, sin comparaciones, sin juicios, sabiendo que eres suficiente y que tu forma de ser merece poder expresarse en algo que te genere una ganancia económica.

Hemos perdido de vista que somos seres humanos creativos, que podemos generarnos nuestro propio medio de vida, que no dependemos de que “alguien me elija y me de dinero” o de que “alguien me reconozca lo bueno que soy y me contrate”. Vas a ser bueno en hacer un trabajo porque te va a gustar hacerlo, y los demás lo reconocerán y estarán dispuestos a darte algo a cambio, pero siempre y cuando elijas hacer lo que te apasiona.

Y claro, el que te apasione algo no significa que no tendrás que esforzarte, pero esfuerzo no significa sacrificio, y lo harás con gusto.

Desde mi punto de vista, no existe la competencia, existe la competitividad, ser competente en lo que haces, pero porque lo que haces, es un reflejo de quien eres.  Sobre este tema te dejo este post: Ir a una entrevista de trabajo sin tanta ansiedad

4. La importancia a la apariencia física

No te sientas tan culpable por sentirte mal de tu apariencia, solamente voltea a ver los anuncios en Facebook, los periódicos, revistas, espectaculares de la ciudad, por todos lados vemos personas con un mismo estilo de cuerpo, el cual en su mayoría es photoshopeado y mejorado por la postura y la cámara.

Me encantó cómo esta chica Sara Puhto enseñó cómo se puede ver tan diferente según la postura y ropa que utiliza, y mostró precisamente el engaño de la fotografía, la edición, la luz y demás factores que te hacen creer que todas las mujeres u hombres a tu alrededor son perfectos, menos tu.

Y al decir menos tu, me refiero al otro 99.9 % de mujeres y hombres en la sociedad que se sienten igual que tú por no corresponder al modelo (el cual te repito, es el mismo) que vemos por todos lados.

Hemos perdido de vista que cada modelo tiene su propia belleza, y que la belleza no es qué tanto me parezco a un cierto estilo o modelo de cuerpo, rostro, piel, altura, sino qué tan cómodo te sientes en tu cuerpo y lo agradecido que estás por tener uno, junto con cómo expresas esa seguridad.

La belleza realmente es algo que se proyecta de dentro hacia fuera, y afortunadamente esto ya se está comunicando más y empiezan a ver cambios sociales, modelos de mujeres diferentes al clásico o al que se ha venido utilizando, mensajes de artistas y de otras personas que ya se dieron cuenta del engaño y están transmitiendo la verdad.

Así es que date cuenta que mucha de tu inseguridad hacia tu cuerpo o apariencia física ha sido fomentada por un engaño, vete de nuevo en el espejo y encuentra tus atributos y tu belleza personal, individual, la cual, al igual que en el tema profesional, no tiene caso comparar ni poner en competencia con nadie más.

5. La inseguridad social

Es un hecho que estar viendo las cosas negativas que suceden a nuestro alrededor nos generen miedo, pero hay que tener claro que estas cosas negativas no son toda la realidad.

Claro que como llaman más la atención, son las cosas negativas las que más se comunican en los noticieros y entre las mismas personas durante el cafesito de las mañanas, pero… insisto, no son toda la realidad.

Aún así, el que sucedan ese tipo de cosas te pueden hacer creer que en cualquier momento te pueden suceder a ti, y más si eres sensible y empático. Cuando la realidad es que no te está sucediendo a ti, y que no tiene caso preocuparte por ello pues seguramente y lo más probable es que no te suceda.

Y si sucede algo respecto a lo que tienes miedo de la inseguridad social, entonces no será tal y como lo imaginas, o sea, que saber exactamente lo que nos va a pasar, es imposible… entonces, ¿por qué no mejor generarnos lo que sí queremos que nos pase ahora?

No estás indefenso ni tampoco incapacitado para hacer algo al respecto, puedes procurar cuidarte sin caer en la paranoia claro, pero puedes cuidarte, puedes buscar vivir en ciudades o colonias más seguras, puedes darte cuenta de que en este momento estás seguro y a salvo.

Entonces esta inseguridad social tiene parte de realismo en cuanto a que existe ese riesgo, pero hemos de reconocer que está aumentado por las noticias y la comunicación y que no estás rodeado de personas que quieran dañarte, si ves objetivamente, estás rodeado de un 99% de personas igual que tu, que quieren estar a salvo y que no hacen daño a los demás, pero es igual que con el tema de la apariencia física, no vemos a quienes son como nosotros porque estamos “embobados” por poner tanta atención a los medios de comunicación.

Para este tema te dejo un audio sobre qué hacer cuando el origen del estrés es real.

6. Los medios de comunicación

Estar en la era de la comunicación es inscreíble, pero hemos de reconocer que como la mayoría de las cosas en la vida, tiene una ventaja y una desventaja.

Los medios de comunicación han sido influenciados por el poder y por los intereses tanto comerciales como políticos de las personas y organismos con influencia, y hemos de reconocer, que mucho de lo que se comunica a través de ellos, está sesgado, incompleto o tergiversado.

Esto para muchos que se han dado cuenta también les puede generar miedo y ansiedad, el no saber qué es lo que realmente está sucediendo y ver que nada más suceden cosas “malas”.

Yo me salí de esta angustia es enfocándome en mi realidad inmediata, donde sí tengo influencia y donde recibo la influencia más directa. En mi casa, mi colonia, mi ciudad y a lo mucho mi país, y claro que a la par, me dedico a transmitir y hacer algo por el bienestar emocional de todas las personas que hablen mi mismo lenguaje… pero, porque un día comprendí, que no tenía caso preocuparme de más cosas que no tenía el control, que mejor me dedicaba a hacer lo que desde mi individualidad sí podía contribuir.

Y a lo que voy con esto es que muchas veces los medios de comunicación nos hacen sentir alejados de nuestra individualidad, haciéndonos sentir que nos está pasando todo eso que vemos y escuchamos, cuando no, lo que te está pasando es lo que realmente estás viviendo en tu vida ahora.

Vivir la vida de otros, nos puede enseñar muchas cosas pero también nos puede hacer olvidarnos de nuestra propia vida, y hemos de tener un equilibrio en esta parte para no perdernos de nuestra vida a través de sumergirnos tanto en los medios de comunicación.

7. La desorganización política

Por no decirle corrupción o conflictos de intereses, incompetencia y falta de ética… jeje

La desorganización y falta de gobernantes eficaces influye en nuestro bienestar emocional simplemente porque a partir de esos institutos se generan muchas de las leyes que nos rigen, como servicios de salud comunitaria e individual.

Cuando los recursos económicos no son destinados a mejorar los servicios de salud, en generar parques y áreas sanas de recreación, cuando se descuidan los lugares y organismos que atienden a los demás, empieza a haber un enojo en el servicio, así como una desorganización que tarde o temprano afecta al individuo que necesita ayuda pronto y de calidad.

Esta sensación de que si tienes un problema no será fácil resolver, genera que evitemos todo tipo de conflicto o contrariedad pues no siempre es fácil resolverlo.

Creo que a medida de que asumamos nuestra propia responsabilidad, dejando de esperar recibir e involucrándonos en las soluciones, podremos mejorar esta situación.

8. La infinidad de opciones

Gracias a los medios de comunicación que nos hacen sumergirnos en la vida de otras personas, en otras realidades y ciudades, ahora sabemos que… todo es posible.

Y esto puede ser algo positivo cuando lo vivimos desde un equilibrio, en el que sabes que todo es posible, pero que a la vez, tu elección es perfecta.

O sea, el tener tantas posibilidades nos puede hacer sentir que sea lo que sea que elijamos no es suficiente y que siempre puede haber algo mejor, desde pareja, coche, carrera, ciudad donde vivir, ropa por vestir.

Vemos, escuchamos y sabemos de tantas opciones que es lógico que nuestra mente quiera ponerle atención y lo considere como una opción, pero nos olvidamos de preguntarnos cuál es el camino personal que queremos forjar, y de saber que ese camino, en el momento que lo atravieses, será a través de un sólo camino, con ciertas personas contadas y en un sólo momento.

A lo que voy es que no podemos hacer todo al mismo tiempo, y tampoco tendríamos que hacerlo.

Puedes elegir y está bien lo que elijas… mientras que lo hagas buscando tu mayor bien posible y el de los demás.

No porque existan tantas opciones en la vida significa que tienes que abarcarlas todas. Imagínate entonces que deprimidos hubieran sido nuestros bisabuelos viviendo su vida tranquilamente, sin saber que del otro lado del mundo podrían haber hecho cosas diferentes.

Claro, existen las personas que son más aventureras, científicas, exploradoras… y está perfecto, pero no sufren porque están viviendo su pasión que es explorar. De ahí, a estar sentado en el sillón viendo la computadora o la tele angustiándote por no hacer nada de todo lo que ves que puedes hacer… es otra cosa.

Entonces, o te levantas y vas en búsqueda de todas esas opciones, o te enfocas en tu realidad inmediata y empiezas a generar a partir de ahí lo mejor posible para ti.

Yo procuro tener un equilibrio en este sentido, en cuanto a que sé que puedo hacer, vivir y estar con quien quiera, y al mismo tiempo me siento muy feliz de las elecciones que he hecho pues son un reflejo de lo mejor que puedo hacer por mi en este momento.

La ilusión de un solo camino 

Así como creer que tienes que tomar todos los caminos puede generar ansiedad, también el creer que solamente hay una forma o un camino de conseguir las cosas.

El creer que hay un camino lineal hacia el éxito y que debe ser el que crees que es o el que te dijeron, el creer que solamente cumpliendo o llegando a ciertas metas podrás ser feliz, el creer que solamente a ciertas edades puedes hacer ciertas cosas.

La limitación de pensamiento y de opciones también genera ansiedad, pues si algo no sale como era lo esperado o lo que tendría pasar, se te derrumba el mundo.

No hay un solo camino, hay totalidad de posibilidades, y eliges la que elijas, está bien. Y por favor, no abandones la meta ni el sueño porque no se cumplió el camino. Como bien dijo Jesi en su post de Aprende a manejar la resistencia a los cambios.

9. Las redes sociales

Pues sí, está científicamente comprobado que las redes sociales nos generan estrés, ansiedad y depresión. Precisamente por sumergirnos en realidades que están fuera de nuestro alcance actual, por hacernos comparar con otras personas, por centrar nuestra atención en la vida de otras personas, en nuestras carencias y hacernos sentir que nos falta todo, y que nada de lo que somos o hacemos es en algún momento suficiente.

Las redes sociales son un medio de comunicación y cumplen con todo lo que ya te platiqué sobre este tema. Pero le quisiera agregar el punto de interacción social. Hemos perdido la capacidad de salir a tomar un café con un amigo al que le estuvimos hablando por teléfono a su casa hasta encontrarlo… y ahora nos sentamos a tener una conversación por chat y creemos que con eso fue suficiente.

La realidad es que como seres humanos tenemos la necesidad de conectar, y si las redes sociales han sido tan pero tan exitosas es porque nos hacen sentir conectados, pero… lo que se está descubriendo es que en realidad no te conectas.

Necesitas la interacción, el contacto visual, físico, la proximidad. Y todo esto puede estar apoyado del contacto a través de la red social, pero ha de ser como un apoyo o complemento, más no el todo.

Además, en los adolescentes se está viviendo un fenómeno en el que el muro de Facebook equivale a la cafetería en la hora del recreo. Donde entras a ver todo lo que está sucediendo, lo que está de moda, los chismes… y cualquier cosa que pase ahí, es el inicio o el fin de tu mundo, de tu identidad, de tu éxito en la sociedad.

Y al darle tanto peso a estas cosas y al creer que lo que se hace o dice en las redes es tan definitivo, y sentir esa presión del chisme o del bullying después en la vida real, está llevando a muchos adolescentes a sufrir.

Así es que es igual que con los puntos pasados, hemos de tener un equilibrio, entre nuestra vida interna y externa a las redes sociales, y usar estas como un medio de contactar con las personas que queremos, para después seguir conectando.

Y te lo digo yo, que a veces me he sentido un ente virtual, al leer y leer comentarios de agradecimientos pero no verles el rostro, y es por eso que he estado promoviendo más grupos donde puedo verlos, y ya vendrán los grupos donde podré abrazarlos, pues de muchas formas me es necesario.

10. La sobre estimulación

Esto tiene que ver un poco con la multitud de opciones mezclado con el consumismo, pero especialmente me refiero a la estimulación de colores, sonidos y estímulos visuales en general.

La sobre estimulación de cierta forma nos lleva a querer más y más y cada vez más y más, pero al mismo tiempo a sentirnos muy estresados por todo eso que recibimos a través de los sentidos.

Por sobre estimulación también entiendo el hacer mil cosas en el día, ir a mil lugares en el día, abrir 30 páginas a la vez, saltar de un contenido al otro, scrollear en Facebook durante más de 15 minutos sin haberte detenido a leer o poner atención en algo en específico…

Entrar a un súper y tener la música at todo volumen al mismo tiempo que una persona grita por micrófono las promociones, suena la alarma de el departamento de electrónica y tus ojos ven colores y opciones de compra por doquier (si, me pasa muy frecuente) jeje

Y como dice David Allen, experto en el manejo del tiempo sin estrés, el problema no es tener tantas opciones, porque entonces entraríamos en un espacio de naturaleza y colapsaríamos, sino que esas opciones son potencialmente importantes para nosotros, para nuestro cerebro.

Entonces sí, el cerebro se estresa cuando hay tantas cosas que podrías necesitar, que podrías comprar, que podrías querer, o que tendrías que poner atención. Cuando hay tantos temas por abordar y cuestiones por resolver. Todo eso es sobre estimulación, exceso de carga mental y sensorial.

Ya se ha investigado que lo que nos estresa a las mamás es esta sobrecarga mental de tener tantas cosas por resolver en un mismo día y querer resolverlas todas a la vez. Y ahora imagina, llevar esa carga interna, a la vez de que te sumerges en un mundo con sobre carga de información a los sentidos… pues cómo no nos vamos a estresar.

Por eso es importante por ejemplo, focalizar nuestra atención en lo que queremos y organizar nuestros tiempos para no saturarnos ni sobre cargarnos, así como darnos nuestros tiempos después de esas sobre cargas para volver al equilibrio.

Yo me di cuenta de esto cuando cada vez que mi hijo salía del supermercadp se ponía desesperado, y leí en el libro de Raising your Spirited Child que podías encontrar un niño sensible y perceptible en un lugar público como estos encontrando al que estaba chillando y haciendo berrinche.

Creo que muchas de las personas con ansiedad fuimos Spirited Childs, estos son niños que son sensibles y a la vez perceptibles a los estímulos de su alrededor, y como queremos absorber toda esa información a la vez, porque nos interesa, porque nos encanta absorberla y además la sentimos intensamente, pues claro, nos estresamos.

Por eso me gusta tanto todas las filosofías pedagógicas que fomentan la baja estimulación visual y auditiva en los niños, pues he descubierto que tanto él como yo estamos más relajados cuando lo fomento así.

Mi experiencia en lidiar con todos estos puntos

Mi solución personal para estas influencias sociales es generarme mi propia realidad social. Por ejemplo, no veo televisión más que si quiero ver algún programa en específico, no escucho la radio y he eliminado personas de mi Facebook que compartían puras malas noticias, no estoy inscrita a cadenas de noticias ni nada por el estilo.

Cuando me encuentro sumergida en algo exterior, volteo a ver mi realidad y reconozco lo que sí es verdad para mi en este momento, me enfoco en lo que tengo al alcance para influir y para mejorar, y lo hago.

Apoyo causas sociales que se dedican a otras cosas, más ya no busco involucrarme en todas y cada una de ellas, elegí la mía, y con eso me es suficiente.

Me “conformo” por así decirlo, con llevar una vida tranquila y sin tanta estimulación, y para mi está bien así, pues he visto que soy más feliz y tranquila llevando una vida simple.

Sé que si hay algo de lo que deba enterarme, me voy a enterar, pero que no tiene caso estar viendo todo si no voy a hacer nada al respecto más que agobiarme. Confío también en que la forma en la que se dan las cosas es perfecta, y que cada quien tiene su propia capacidad de salir adelante.

Y como te digo, apoyo y ayudo en lo que puedo, en lo que me gusta y en lo que sé. Permito internamente que otros hagan lo mismo desde su área de experiencia, confío en que las cosas buenas están sucediendo aunque no las vea y las reconozco en mi realidad inmediata.

Y sobre todo, lo que he elegido es dejar de comprarme y creer que necesito obtener tal o cual cosa para ser feliz, y mejor me aventuro a ser feliz con como soy y lo que tengo ahora, claro, no siempre me sale eh… a veces me sumerjo en mis propios conflictos interpersonales, pero precisamente, he visto que con eso me es suficiente carga para tolerar y procesar… y por eso simplemente me ahorro mucho de cosas que realmente no son importantes, al menos no para mi.

Todo esto me ha ayudado mucho para dejar de verme influenciada por todas esas cosas sociales que no nos ayudan, pero sobre todo, el poner a prueba y cuestionamiento esas leyes sociales que heredé, y eligiendo las mías.

En conclusión

Hay muchas influencias externas que pueden estar interfiriendo entre tu y tu equilibrio, pero siempre tienes la oportunidad de elegir en qué creer, con quién y dónde estar, qué hacer y a qué dedicarte, siempre puedes decidir quién ser, y será perfecto lo que decidas.

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