Ansiedad generalizada

Bullying, acoso y ansiedad ¿Qué puedes hacer para superarlo?

Escrito por
Psic. Fabiola Cuevas

Lamentablemente, cada vez escuchamos más de personas que han vivido situaciones de bullying o algún tipo de acoso, ya sea escolar, laboral o incluso dentro de sus propias familias, esto es algo que, lógicamente, va a activar la alerta de nuestro sistema nervioso, haciéndonos sentir en peligro. Y es esta alerta por sentirnos en peligro es la que nos puede generar la ansiedad.

¿Por qué vivir bullying genera ansiedad?

El vivir algún tipo de acoso puede provocar ansiedad porque cuando estás siendo acosado, normalmente, estás en desventaja, ya sea porque te superan en número, fuerza, status o posición. Y cuando te sientes en desventaja, te sientes en peligro. Te puedes sentir en peligro social por ser rechazado o avergonzado, y también, en peligro físico, por ser lastimado. El daño no nada más es a nivel físico, se puede dar a nivel emocional o mental, a través de las palabras, amenazas e insultos. 

Todo esto genera que te sientas en peligro, indefenso y te vas creyendo que realmente eres eso que te dicen, que realmente no puedes defenderte, que no puedes hacer nada al respecto, te vas sintiendo más y más inseguro de ti mismo y esta inseguridad hace que ese peligro se sienta aún más peligroso. 

Entonces, vivir bullying activa la alerta de tu sistema nervioso, pero aquí normalmente como no puedes ni atacar, ni salir corriendo (o quizás ya lo hiciste y no resultó efectivo) tu sistema nervioso opta por entrar en un estado de congelamiento, de no hacer nada, de no moverse, de no decir nada, con tal de estar como en pausa mientras que pasa el daño. 

Una vez que ya se van los acosadores, el sistema nervioso quiere descargar esa tensión, sacudir la adrenalina, pero como normalmente el bullying no se termina de resolver, el peligro sigue presente y no terminas de liberar, no terminas de sentirte a salvo. Y aunque ya no estén esas personas, tú te sigues sintiendo en peligro, hasta el grado de tenerle miedo a la gente en general. 

Y cuando hay miedo, alerta y sensación de peligro en un tiempo prolongado, vamos a generar ansiedad, en este caso, del tipo de estrés postraumático. 

¿Qué puedes hacer para superarlo? 

Primero, aléjate de la fuente de peligro 

Mi principal recomendación es que primero que nada, necesitas asegurarte de tu bienestar físico, mental y emocional, alejándote de las personas que te han lastimado o te están lastimando. Incluso, si se trata de tu familia ¡Ni modo! Lo primero es tu bienestar, y no podemos sanar en el ambiente que nos enferma.

A veces pensamos que tenemos la obligación de superarlo y tolerar la presencia de estas personas, pero su simple presencia le manda la señal a tu sistema nervioso de que estás en peligro y así no podrás disminuir la ansiedad. 

Si no te es posible moverte de lugar o alejarte de estas personas, pide ayuda, siempre hay alguien que tiene el tiempo, el corazón y el amor suficiente por ti, para poderte ayudar, para darte asilo, para orientarte mejor. Y si no lo encuentras cerca, búscalo en las instituciones y los profesionales de salud. Pero no te vayas por el error de pensar “Yo debería de ser lo suficientemente fuerte para seguir aquí, para estar cerca de esta persona, para enfrentarlo” Eso déjalo para después, ahorita, si estás teniendo ansiedad, la prioridad es que te recuperes, y para hacerlo necesitas estar en un ambiente donde te sientas seguro y a salvo. 

Una vez que ya no estés ahí, tu cuerpo empezará a liberar la tensión y adrenalina, permítelo 

Hay que comprender que una vez que el cerebro entiende que ya no hay peligro, va a empezar a salir del congelamiento en el que estaba para no sentir, eso significa, que vas a empezar a sentir.

Puedes sentir angustia, ganas de llorar, temblores, miedo, imágenes de lo que pasó, te puedes sentir culpable, arrepentido, inseguro… todo eso lo empiezas a experimentar porque tu atención ya no está puesta en “Cómo sobrevivo” y vas a empezar a darte cuenta de todo lo que esta situación generó en ti, desde la tensión física, hasta la baja autoestima. 

Si este es tu caso, lo ideal sería que te pudieras apoyar de un psicólogo, de un espacio seguro donde te puedan dar contención, donde puedas desahogar tus emociones y permitirte expresar todo lo que sientas. 

En este proceso también te puede ayudar mucho escribir libremente sobre todas las cosas que sentiste, todo lo que pasó, para que puedas liberarlo de tu sistema y desahogarte. 

Reconoce que ya estás a salvo 

Después de la liberación, hay que trabajar en volver a convencer a tu cerebro de que ya estás a salvo. De que ya no están esas personas cerca de ti, de que ya no estás en peligro. Incluso, es importante que aprendas herramientas de habilidades sociales, poner límites, fortalecer tu cuerpo, aumentar tu autoestima, hacerte de nuevos amigos y apoyos que te hagan sentir que cuentas con herramientas y recursos para hacerle frente a esta situación para disminuir el miedo a que se repita. 

Para esta etapa también es importante decirle a tu cerebro “Él no es él, ella no es ella, ellos no son ellos”, porque cuando vivimos bullying, podemos sentir que todas las personas son peligrosas, que todos nos juzgarán, criticarán, rechazarán, amenazarán, golpearán… Y no, la realidad es que no todos te quieren lastimar, hay gente con la que te puedes sentir a salvo y es importante que reconozcas que los demás no son ellos. 

Vete abriendo de nuevo a la confianza, identificando los puntos que hacen a una persona confiable, pero sin estar la defensiva.  Este es un proceso de recuperar la confianza que será poco a poco, pero será mucho más fácil si ya estás a salvo, en un ambiente lejos de estas personas que te lastimaron.

Tratamiento para estrés postraumático 

Vivir bullying genera estrés postraumático y requiere de un tratamiento especializado, en el que se te ayude a procesar lo que sucedió, resignificarlo, verlo objetivamente, procesarlo, comprenderlo… Para, eventualmente, poder aprender de ello, agradecer lo que se pueda agradecer y continuar con tu vida con nuevos aprendizajes y herramientas.

Por eso es que te insisto en la terapia psicológica, ya que es donde pueden apoyarte con eso, busca un terapeuta, que tenga experiencia con el tema, de preferencia con herramientas para sanar el trauma, como lo son: Experiencia somática, EMDR, Gestalt, para sanar a tu niño interior; y cognitivo conductual para cambiar las conclusiones a las que has llegado a partir de esto. 

Hay que liberar la tensión del cuerpo, modificar las ideas a las que llegaste a partir de ello, y encontrarle un sentido a todo lo vivido, para que puedas seguir adelante con tu vida sin la alerta encendida. 

Recuerda que nosotros tenemos terapia en línea, si lo necesitas, estamos para apoyarte. 

Y para aprender a disminuir la ansiedad, reconectar con tu cuerpo y sentirte más a salvo, te invitamos a nuestro programa en línea de Dale Alas a la Ansiedad.

Recupera la confianza en ti mismo 

En este proceso será importante que salgas del estado de indefensión que el bullying te generó. Pues sí, te hizo sentir indefenso, vulnerable, desprotegido. Para eso yo recomiendo que revises la historia, pero mirando los puntos de defensión, o sea, ¿Qué sucedió que te permitió estar hoy aquí leyendo esto?¿Qué personas intervinieron aunque fuera de manera indirecta para ayudarte a estar bien? ¿Qué sucedió en medio de todo eso que te ayudará a salir de esa situación o estar a salvo hoy? Es como la película de Will Smith, Belleza Inesperada, donde hablan de este concepto de que en medio de las tragedias hay milagros. 

Y en cuanto a ti mismo, se trata de ver en ti las cualidades, fortalezas o características que te permitieron o siguen permitiendo que sobrevivas, para que puedas ir recuperando tu sentido de valor personal, tu autoestima, que te sientas valioso. 

Pues esto es muy importante, no porque alguien te hizo sentir como basura significa que lo eres, no porque alguien te dijo que no valías significa que es verdad y no porque alguien proyectó en ti sus miedos e inseguridades significa que estés defectuoso. Y te lo digo así, porque así es como lo pensamos ¡Nos la creemos! y ahí está el punto a trabajar, en dejar de creer en lo que sea que te hicieron creer y recuperar la confianza en ti, reconectar con tu valor, con tu fuerza. 

No te sientas culpable 

Muchas veces en estas situaciones nos sentimos responsables, culpables. Pensamos “Y si hubiera hecho esto… Si no tuviera esto… Si fuera más… “ La realidad es que si alguien actuó de esta forma hacia ti, fue porque esa persona tiene problemas personales, familiares, un muy mal ejemplo o mucho descuido y se descargó en ti. 

Quizás vio en ti algo de lo que se agarró para a partir de ahí unirse con otros y sentirse fuerte, para demostrar que es invencible o más fuerte que los demás y de esa forma protegerse de no ser lastimado. Así que ¿Qué crees? la persona que te lastimó (normalmente es una que jala a otras personas), tiene más miedo que tú. 

Y lo único que estaba buscando, era generar en ti ese mismo miedo, para no sentir que era el único sufriendo. Es triste, pero así es. Generó en ti el miedo para desviar la atención de los demás y que te lastimaran a ti en lugar de a él o a ella. Se unió con otros y los convenció de voltearte a ver para lastimarte, para que no lo voltearan a ver a él o a ella. Y los demás… con tal de pertenecer, lo siguieron. 

Así es que nada de esto es tu culpa, tú no hiciste nada para merecerlo, no hay nada mal en ti. 

Lleva comprensión a lo vivido 

Comprender el por qué una persona actúa de esta forma es importante para recuperarse de esta experiencia, si puedes, trata de mirar más de cerca a esta persona, imaginar cómo es su vida u observarlo. Te aseguro que vas a encontrar muchas carencias, dolor o quizás violencia en su propia casa, descuidos, abandonos, negligencias… O como te digo, malos ejemplos.

Y no es por justificar, nunca es para justificar. Es para comprender que no eres culpable, que no fue una maldición, que no se va a repetir. Es aprender también a identificar a este tipo de perfil o patrón en las personas, para que si alguien más llegara a tratarte un poco similar a lo que te trataron, sepas identificarlo y poner los límites necesarios a tiempo. 

De esta forma, ya no tendrás tanto miedo a que suceda de nuevo, porque ya sabrás identificarlo y qué hacer al respecto. Pero como te digo, para eso, es importante acercarse a profesionales de la salud mental que te ayuden a desarrollar esas herramientas y habilidades de asertividad emocional.

En conclusión 

No es nada fácil atravesar por situaciones de acoso o bullying, pero con apoyo terapéutico puedes sentirte mejor al respecto y dejar de temerle. Espero que estas recomendaciones te ayuden para recordar tu valor como persona y animarte a generarte ambientes más sanos y seguros para ti, porque lo mereces, porque lo vales. 

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