¿La ansiedad afecta el deseo sexual?

A veces el deseo aumenta aunque en realidad su tendencia es a que baje, por razones físicas pero también psicológicas y emocionales.

Imagínate que tuvieras un león enfrente, podrías en ese momento voltearte y ¿tener relaciones sexuales con tu pareja?  ¿te darían ganas de tenerlas? ¿podrías relajarte y disfrutar del momento con el león afuera de tu casa? Creo que no ¿verdad?

Bueno pues cuando tienes ansiedad, tu cuerpo por dentro lo vive igual que si tuvieras un león en la ventana viéndote, esperando a atacar. Nuestro cuerpo con la ansiedad está en modalidad de “hay algún peligro” ¿cuál? no lo sé bien… ¿lo puedo enfrentar? tampoco lo sé..

Estamos en un estado de inquietud y nerviosismo y obviamente que en ese estado emocional y mental, no nos podemos concentrar en algo placentero (cosa que tendríamos que hacer un poco más).

Al mismo tiempo, en el caso de las mujeres, no sería físicamente inteligente, estar embarazada en un medio hostil, o en una realidad peligrosa. Y cuando tenemos mucho estrés dentro o ansiedad, el cuerpo lo percibe como “hay algún peligro, no sé cuál es, pero no creo que sea buen momento para crear vida”.

Es por eso que muchas mujeres intenta embarazarse y no pueden pero cuando abandonan el asunto y se relajan, se embarazan.

Esto es porque la tensión interna y los altos niveles de estrés no permiten que segregues ciertas hormonas que te permitirían quedar embarazada, por lo mismo, tampoco se segrega el deseo sexual.

Y finalmente, mentalmente si estás dándole vueltas a mil pensamientos, obsesionado con ideas negativas, pues lógicamente que tampoco podrás relajarte para activar el deseo sexual.

Y… ¿qué pasa cuando más bien se te aumenta el deseo sexual? 

En estos casos, tu fuente de ansiedad o estrés es más bien emocional y el tener relaciones sexuales seguido, o masturbarte compulsívamente, te está funcionando como una fuga del estrés, como un calmante natural.

Pero hay que tener cuidado con esto, pues es como fumar o tomar alcohol, se puede volver adictivo. Y puede ser, que la ansiedad sube porque necesitas tener relaciones o masturbarte, lo haces y la ansiedad baja por unos momentos, pero vuelve a subir porque necesita de su shot de relajación.

Al final del día, tener un orgasmo es altamente relajante, es un microsegundo en el que la mente se calma y el cuerpo libera mucha tensión a la par de que segregamos hormonas que realmente sí nos relajan.

Entonces, si bien tener activo nuestro deseo sexual es algo que necesitamos como parte de recuperarnos de la ansiedad, no hay que usarlo como un sedante natural pues se puede volver adictivo, y si involucra que estés buscando parejas para calmar esa ansiedad, te puede meter en complicaciones emocionales y sociales que después nada más te tensan más y te siguen manteniendo en el circulo vicioso de la ansiedad.

¿Cómo activar tu deseo sexual de una forma sana y natural? 

Es por eso que, cualquiera que sea tu situación, sí puedes utilizar el deseo sexual como un medio para relajarte y recuperar tu equilibrio, pero hay que hacerlo de manera sana y consciente.

¿Cómo?

Reactivando tu placer físico más allá de un coito o de un orgasmo. Empezando por sentir tu cuerpo, tocarte y hacerte cariños, llenarte de olores que disfrutes y de sensaciones placenteras que te conecten con tu erotismo, más que con el orgasmo que da una relación sexual.

Canalizando esa urgencia o necesidad sexual a través del deporte y de la creatividad. Pues recuerda que al final del día, la sexualidad no es nada más un tema de tus organos reproductores y del orgasmo, tu sexualidad es cómo te mueves por la vida, es tu salud física, es tu creatividad y tu vitalidad.

Entonces… definitivamente que hay que aprender a usar la sexualidad para recuperar nuestra vitalidad, pero tratando de verla como algo más grande, más completo, que sí, involucra al acto sexual en sí, pero no lo es todo.

Empieza por reconectar con el placer físico a través de otras sensaciones y de tener encuentros contigo mismo donde actives tu deseo sexual no desde la compulsión, sino del auto descubrimiento.

El deseo sexual y la regulación emocional están en el hipotálamo

Ahora, es importante que sepas, que tu regulación sexual está en la misma área del cerebro que regula las emociones, es por eso que te digo que definitivamente una afecta a la otra, o bien, una se beneficia de la otra.

A medida que trabajes en regular tus emociones, también verás que tu deseo sexual se ve beneficiado, y para regular tus emociones, también es importante trabajar en regular tu cuerpo, pues ahí es donde se manifiestan.

Es por eso que te recomiendo mucho que en lugar de usar o necesitar a tu sexualidad como una fuga o relajante del estrés que vives, desahogues tus emociones en una hoja de papel o vayas a terapia o hagas los ejercicios del paso dos del curso de Dale alas a la ansiedad, y después, uses tu energía sexual como algo creador, algo que te conecte tanto contigo, como con los demás.

Hay que aprender a usar nuestra energía sexual para no usar al otro ni a ti mismo como algo donde desahogamos nuestras frustraciones y tampoco como algo que necesitamos para relajarnos, en lugar de eso, es usar nuestra energía sexual para conectarnos con la vida, con nuestra vitalidad, creatividad y conexión con los demás. 

En conclusión 

Hay mucho por explorar en esta área, pero ya te iré compartiendo un poco más. Mientras tanto, a medida de que relajes tu cuerpo y tus emociones, tu deseo sexual se verá beneficiado.

Gratuito

Lo primero que necesitas saber de la ansiedad

Comprende por qué y para qué estás teniendo ansiedad. Es una guía gratuita que te da respuesta a las principales preguntas de la ansiedad
Ebook gratuito Lo primero que necesitas saber de la ansiedad
No estás solo

Obtén ayuda profesional de quienes han superado la ansiedad