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Ansiedad laboral

Cómo regresar al trabajo después de la ansiedad

Escrito por
Psic. Fabiola Cuevas

Es muy común que a raíz de la ansiedad tengamos que abandonar nuestros trabajos, darnos de baja temporal o pedir unas vacaciones, de hecho, a veces es inclusive necesario, y no tienes por qué sentirte mal por ello.

Me gustaría compartirte algunos puntos importantes para que regreses al trabajo con la actitud correcta, con cierta estrategia para que no regreses a la tensión de antes y con la certeza de que es tu momento de regresar.

Primero que nada, no te juzgues o te culpes por el tiempo que te has tomado

Estamos muy equivocados en pensar que no es justificable dejar de trabajar por la ansiedad, siendo que muchas veces, es el mismo trabajo un importante estresor que nos lleva a ella.

Pero es como si tuvieras gripa o cualquier otra cuestión física, necesitas tiempo y descanso para recuperar el equilibrio de tu cuerpo, necesitas cuidados, y necesitas tiempo de introspección para re equilibrar tu vida y dirigirla hacia donde sí quieres.

Entonces, no tiene nada de malo y por favor, primero que nada, no te juzgues por haberlo dejado y no vayas a regresar con culpa o remordimiento, ni con el sentimiento de “no fui lo suficientemente capaz o fuerte que mis compañeros… no merezco ni verlos a los ojos”.

Regresa orgulloso y orgullosa de que fuiste capaz de tomarte este tiempo para ti, de que fuiste lo suficientemente valiente para aceptar que necesitabas un descanso y que ahora regresas con mayor claridad de cómo quieres llevar tu vida laboral.

Revisa si realmente ya es tu momento de regresar

He sabido de muchas personas que se sienten presionadas por regresar a su trabajo, ya sea por ellas mismas y sus propias exigencias, o por la presión familiar o del jefe y de los compañeros.

Un día me platicó una chica que había dejado una suplente en su trabajo, y que ella le estaba pidiendo que ya regresara porque se le hacía muy pesado su día a día. Entonces, este tipo de actitudes de los mismos compañeros, activa en nosotros el remordimiento, la culpa, e inclusive un patrón de dependencia y salvador mundial de “no te preocupes, yo tengo aún ansiedad pero regreso porque a ti se te está haciendo pesado”.

Si bien hay que trabajar en equipo y llegar a estrategias en conjunto, no se vale que te sientas mal por haber dejado más trabajo a los demás, por haber dejado de traer ingresos a la familia o por estar en clase de estiramientos o tomando nuestro curso mientras los demás “sí están haciendo algo productivo”.

Cuidarte a ti mismo y recuperarte, es lo más productivo que has podido estar haciendo y que puede hacer un ser humano por sí mismo.

Así es que de nuevo, revisa que no estés regresando a trabajar por la presión, y que más bien, estés regresando a trabajar porque ya quieres hacerlo, porque te sientes listo, porque inclusive se te antoja.

Ahora, yo sé que existe la cuestión económica y que hay veces que necesitamos de ese ingreso, pero si aún te sientes mal y no estás listo para regresar, busca otras estrategias, pide ayuda a otras personas, reduzcan gastos, la prioridad es tu bienestar, lo demás siempre se puede reacomodar.

Sabes que es tu momento de regresar a trabajar cuando…

Me gustaría que antes de que regreses a trabajar, revises que se cumplen la mayoría de estos puntos:

  • Ya no estás presentando sensaciones físicas intensas de forma constante, sientes momentos de calma o relajación en tu cuerpo.
  • Ya sabes qué hacer con la ansiedad o intensidad física y emocional cuando aparece.
  • Ya tienes una idea de cómo dejar de acumular tus emociones.
  • Reconoces y tienes consciencia de cómo fue que llegaste a la ansiedad, y qué son las cosas que has de evitar o promover para prevenir su reaparición.
  • Estás consciente de que no podrás regresar al mismo ritmo de acelere, exigencia y auto abuso en el que quizás estabas antes en tu ritmo laboral.

No tienes que cumplir todos estos puntos, pero creo que lo que no se valdría es regresar a trabajar sin haber generado ningún cambio en tu forma de gestionar lo que sientes y cómo piensas, y sobre todo, sin haber generado una consciencia de que no es sano sostener un ritmo auto explotador, y que es necesario acomodar tu trabajo de tal forma que puedas seguir cuidándote a ti mismo.

Si piensas que no se cumplen estos puntos, entonces, date un tiempo para trabajar en ello y realmente ver que no es porque no seas capaz de sostener un ritmo alto de trabajo, sino que… no es sano intentar de sostenerlo para nadie, y es importante que nuestros trabajos se ajusten a nuestras necesidades personales que nos llevan a nuestro equilibrio.

¿Te da miedo regresar a trabajar y que con el ritmo y la presión regrese la ansiedad?

La realidad es que en el fondo tenemos miedo a regresar a trabajar y que con ello regrese la ansiedad.

Quizás piensas que “no voy a ser capaz de sobrellevar la presión”, “la última vez que estaba ahí es cuando peor me he sentido… quizás me reactiva todo lo mismo”.

Y para esto, hay que reconocer por qué sí eres capaz, y por qué ahora no reaccionarías igual a la presión de tu trabajo. O sea, no eres el mismo que se fue hace unos meses, no estás en el mismo lugar, seguramente tienes más herramientas, y es importante que reconozcas cuáles son tus fortalezas y habilidades con las que cuentas y cómo será que querrás lidiar con esa presión laboral para que trabajes gustosamente y sintiéndote bien.

Además, es importante trabajar en perderle el miedo a la ansiedad, esto normalmente lo logramos a partir de lo que aquí te recomiendo que es dejarte sentir la ansiedad y descubrir que no es peligrosa, saber cómo auto regularte y reconocer que no, no es algo que llega y te descontrola sino algo de lo que puedes tomar las riendas.

Ahora, muchas veces la experiencia misma de la ansiedad es traumática, nos deja ese miedo de revivir cosas muy desagradables, por eso también es importante trabajar con ese trauma.

Y si sientes que aún no sabes qué hacer con lo que sientes y que no le has podido perder el miedo, entonces te invito a que tomes nuestro tratamiento en línea de Dale alas a la ansiedad, el cual está hecho precisamente para eso.

Además, te recomiendo estos ejercicios:

Primero, revisa qué te llevó a la ansiedad la vez pasada laboralmente hablando

Haz una lista por escrito de todas las cosas que sucedieron, que permitiste o que tú mismo hiciste, que te fueron llevando a acumular tensión y presión en el trabajo. Para que tengas claro, cuáles son las cosas que no quieres repetir.

Y a lado, haz una lista de las actividades o estrategias que puedes implementar, para que no suceda eso, sino todo lo contrario.

Por ejemplo, si antes no te llevabas un lunch sano y comías azúcar de la tiendita de afuera de la oficina todos los días, ahora el plan puede ser preparar una noche antes, o un día a la semana, diferentes tupes de lunchs saludables para tener disponibles.

  • Si antes no decías lo que opinabas en las juntas por miedo a no ser tomado en cuenta, ahora podrías visualizarte empezando a decir más lo que piensas y no quedarte callado.
  • Si antes te quedabas hasta tarde a pesar de que ya habías terminado tu trabajo, simplemente para no ser visto o que los demás no pensaran mal de ti, entonces ahora… te valdrá gorro lo que piensen los otros de ti y te saldrás a tu hora o cuando tú consideres que sea necesario (claro, cumpliendo con tus acuerdos laborales)
  • Si antes no pedías ayuda, cargabas con el trabajo de todo el mundo, decías que sí a todo, aguantabas maltratos o abusos… pues ahora, harás todo lo contrario.

¡Y claro! será muy normal que al principio te cueste trabajo, pero… es precisamente en el ambiente laboral donde puedes practicar estas habilidades que te ayudarán para tu vida en general.

Habilidades como ser más asertivo, darte tiempo para ti, dejar de adivinar el pensamiento de otros, tomar la responsabilidad que te toca, permitirte recibir ayuda, decir lo que piensas.

Toma tu ambiente laboral como un lugar de experimento y prueba de error para ti

Yo hice esto cuando regresé a trabajar, aún tenía bastante ansiedad… y me costó mucho trabajo. Pero un día capté que no tenía que hacerlo perfecto, que ni si quiera conocía bien a mis compañeros de trabajo, que realmente no me importaba lo que pensaran de mi, que yo iba a hacer lo que yo necesitaba para desarrollar esas habilidades que me llevaban al estrés y a la acumulación emocional.

Entonces, poco a poco, me fui permitiendo fluir, ser más expresiva, tener iniciativa, e ir a trabajar porque yo quería y no porque tenía que cumplir.

Piensa, imagina y escribe ¿cómo vas a transformar tu lugar de trabajo y rutina?

La idea es que te apropies de tu oficina, de tu lugar de trabajo, de tus actividades, que les pongas tu toque personal, que hagas de tu ambiente laboral un ambiente personal que disfrutes, que te conecte contigo mismo y también con los demás.

A veces nos dejamos llevar por lo que todos los demás están haciendo, y si es la hora de salir por el cigarro… aunque tu estás bien concentrado, ahí vas y sigues a los demás, y sí, para acomodar el trabajo a tus necesidades, será necesario de repente… hacer algo diferente.

Desde poner una planta en tu escritorio hasta salirte a tomar aire y estirarte dos veces por las mañanas. Dejar de ir por el café y sacar tu termo con tu jugo sano, yo qué sé… el punto es que no tienes que abandonar lo que te hace bien por estar en el trabajo, sino que puedes convertir tu lugar de trabajo y rutina laboral en algo que inclusive puedas disfrutar.

Pues… ¿de eso se trata no? es un trabajo… no una cárcel ;)

Conecta con tu motivación profunda y real

Realmente para qué quieres regresar a trabajar? para qué quieres regresar a trabajar ahí en específico y en lo que haces o te dedicas? Para qué lo eliges?

Y si la motivación es simplemente para tener dinero para sentirte en paz de poder pagar tu renta, pues adelante, tu motivación es “sentirme en paz” no tener dinero. El punto es que encuentres una motivación más emocional, algo que en las mañanas cuando despiertes… en lugar de pensar “ay… tengo que ir a trabajar…” pienses.. “perfecto! voy a ir a conseguir mi paz interior”.

El punto es que te apropies de el para qué te levantas todos los días y que sea algo que profundamente quieres y anhelas, y no nada más porque “tengo que, es lo que hay que hacer, debo de”. Pues desde ahí, cualquier ser humano se estresa.

Si lo necesitas, comunica con anticipación esos cambios que generarás

Sobre todo con tus compañeros directos o supervisor, y si no lo tienes, contigo mismo. Pero es importante que tengas claros esos cambios y los comuniques.

Como por ejemplo, puedes comunicar de qué forma o por qué medio te gusta que te pidan las cosas, cuáles son tus horarios para revisar temas con tus compañeros, cuáles son tus expectativas, aclarar tu rol y tus responsabilidades, reafirmar tu horario de salida o de entrada, pedir lo que necesitas.

Recuerda que todo es negociable en esta vida, y que si de plano no logras adaptar tu trabajo a ti, siempre puedes buscar alguna otra opción más adecuada a tu personalidad y necesidades.

Cree en ti y hazlo porque quieres, desde tu libertad

Creo que con confianza en ti y con motivación, así como con la libertad de saber que estás yendo a trabajar porque quieres y te interesa realmente, y con las herramientas necesarias… no tienes nada qué temer.

A veces también necesitamos hacer las cosas que nos dan miedo y probarnos a nosotros mismos, descubrir que quizás somos más capaces de lo que imaginamos y hacer a un lado esa anticipación negativa que no nos ayuda para nada.

Y si regresas a trabajar y resulta que te empiezas a sentir presionado o mal, entonces, aprovecha para cambiar las circunstancias o tus actitudes que te llevan a eso, trabájalo en apoyo de una terapia, de amigos, ábrete para resolver eso que te conflictúa.

Y si de plano no te es posible, pues no pasa nada!! te vuelves a tomar tiempo para ti y ya.

Siempre podemos tomar nuevos caminos, siempre puedes rectificar por dónde ir, siempre puedes elegir. Y reconocer esa libertad última es lo más importante a activar para que ya sea que trabajes o no, te puedas sentir en paz.

En conclusión

Realmente la mejor forma para darte cuenta cómo te irá, es enfrentando y regresando a tu actividad laboral, pero... lo que sí te recomiendo, es que no regreses a hacer las mismas cosas que te generan estrés o ansiedad, que te animes a hacerlo diferente y verás que los resultados serán diferentes también.

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