Alivia tu corazón abriendo tu pecho

    Cualquier síntoma de la ansiedad puede ser en cierto grado tolerable, pero que nos duela el pecho o el corazón… eso no, ese sí nos preocupa, nos alarma de más y nos mete más sospechas en la cabeza, y claro, sabemos que nuestro corazón mantiene a nuestro cuerpo andando, ¿cómo no habríamos de asustarnos si nos duele? Pero quizás el dolor se debe a tu postura física y ante la vida.

      Ventajas ocultas detrás de la ansiedad

      Hay una parte primordial para liberarnos de la ansiedad, y esta es, reconocer las ventajas y ganancias secundarias que el tenerla nos da, para que nos podamos despedir de ellas y avanzar.  Estas ventajas o ganancias se convierten en causas ocultas a nuestra consciencia inmediata, pero están ahí generándonos o manteniéndonos con ansiedad.

        ¿Tu corazón late más fuerte o con dolor?

        Te propongo una teoría nueva para que entiendas qué pasa con tu corazón cuando se acelera, late más fuerte o te duele, y qué hacer para relajarlo, pues normalmente creemos que es nuestro corazón el que está funcionando “mal” y el que está en peligro… pero… quizás no.

          ¿Te puedes quedar ciscado de la ansiedad?

          ¡Claro que te puedes quedar ciscado después de la ansiedad! Es bastante común y es un fenómeno bastante físico a nivel cerebral y corporal, y se llama memoria (neuronal y corporal).  Lo importante es saber reconocer si tienes ansiedad o si sólo estás ciscado, e irte olvidando de esa memoria que te hace estar con miedo de tener miedo.

          ¿Por qué tienes todos esos síntomas tan extraños en tu cuerpo?

          Algo que necesitamos entender con la ansiedad es que los síntomas tan extraños en nuestro cuerpo (taquicardia, sudación, sentir que te ahogas, tensión en el pecho, dolor muscular, hormigueos, escalofríos, gastritis, colitis, acidez) son la consecuencia del desgaste físico interior que por mucho tiempo se ha ido llevando a cabo, sin que te dieras mucha cuenta.

            Recaer no es lo mismo que retroceder

            Frecuentemente pasa en los trastornos de ansiedad, que se queda por ahí una duda o miedo a retroceder cada vez que te vuelves a sentir un tanto ansioso. Esto es causado por la misma hiper vigilancia que tenemos sobre nosotros mismos de “ya querer estar perfectos todo el tiempo”, y a la más mínima señal de incomodidad o estrés en nuestro cuerpo, nos alteramos de más, y sentimos que estamos retrocediendo.  Así es que aquí te presento algunas ideas al respecto.

              Ataque de pánico ¿qué hacer al día siguiente?

              Normalmente, después de vivir un ataque de pánico, te quedas como si te hubiera revolcado una ola: asustado, paralizado e inclusive…avergonzado, y sobre todo, con mucho miedo de que vuelva a suceder.  Pero esto no tiene por qué ser así, podemos aprovechar de este momento para muchas cosas, y eso es lo que te quiero decir en este post.