Fobia Social Paso 4

Supera la pena y el miedo a la vergüenza

miedo a la vergüenza y la pena
Escrito por Fabiola Cuevas

Este post está inspirado en la plática de Brené Brown “The power of vulnerability”.  Hace tiempo la descubrí y ahora me ha regresado el mensaje, y quisiera compartirlo con todos ustedes, pues me parece totalmente cierto y poderoso para ti, si es que quieres superar el miedo a la vergüenza y la pena.

¿Qué hay detrás de la pena y el miedo a la vergüenza?

Una necesidad, la necesidad de pertenecer y de ser amado por los demás. 

Es la necesidad de ser “bien visto” para que seas digno de ser aceptado en tu familia, en tu círculo de amigos, con tu pareja o en tu trabajo. 

Como la mayoría de las personas tenemos esa necesidad muy fuerte, nos esforzamos demasiado para poder cumplirla, y no nos arriesgamos a la posibilidad de ser rechazados por los demás, estamos protegiéndonos constantemente como si estuviéramos expuestos a un gran peligro, pues claro, se siente muy feo, y refuerza las ideas que podamos tener sobre que no somos dignos o valiosos como para recibir ese amor y aceptación de los demás.

Lo que existe en común entre nuestras necesidades emocionales, como (ser aceptado, respetado, amado, tomado en cuenta, valorado) es que todas estas involucran una necesidad más grande: conectarse con los demás, tener un vínculo, generar un lazo, sentirnos cercanos.  Pues si no tuviéramos esa necesidad primordial, ¿por qué nos importaría tanto ser aceptados y amados?

Realmente todos nacimos con esa necesidad, pues no nacimos solos aislados en un planeta exterior, nacimos aquí, rodeados de mucha gente con la que en verdad quieres hacer conexión y sentirte cercano.

¿En qué momento se instala la pena y la vergüenza en ti?

En esos primeros momentos en tu vida en los que te sentiste rechazado y dijiste “esto no se siente bonito”, y llegaste a conclusiones como:

“Hay algo en mí que hizo que los demás se alejaran de mí” y eso te llevó a la siguiente conclusión “mejor escondo todo eso que no le pueda gustar a los demás, y así aseguro que no se alejen o me hagan el feo”, y entonces… “logro conectarme con la gente y así soy feliz”.

Pero la realidad es que no te estás conectando con la gente, solamente te estás relacionando, más no conectando.

Vergüenza: “hay algo en mí que si los demás son capaces de ver o conocer no podré hacer conexión con ellos”.

Pena: “he de esconder todo aquello que me hace indigno o poco merecedor de tener conexión con los demás, por eso mejor no hablo y me aíslo”.

¿Qué tienen en común la pena y la vergüenza?

Existen para protegerte de SENTIRTE Y VERTE VULNERABLE

Las dos son un mecanismo que has encontrado para protegerte de los sentimientos desagradables que te genera el rechazo

Se fundamentan en creencias y pensamientos irracionales como los anteriores.

Comparten el miedo a ser auténticamente vistos

¿Qué otros pensamiento rodean a la pena y la vergüenza?

  • Debo ser fuerte siempre
  • Si me ven llorar verán que no puedo
  • No he de demostrar mi debilidad o podrán hacerme daño
  • Mientras más fuerte sea, más feliz seré
  • La derrota y el fracaso es de débiles, yo no me permito eso
  • Si descubren quién soy en realidad, se alejarán
  • A mi no se me dan las relaciones sociales
  • Me cuesta trabajo acercarme a los demás
  • No soy muy bueno para ligar
  • A veces creo que a los demás se les hace más fácil relacionarse entre ellos
  • Todos parecen estarla pasando muy bien menos yo

¿Cómo salir de la pena y la vergüenza?

Para que la conexión suceda hemos de dejarnos ver.

Brené Brown

 

  • Aceptando tu vulnerabilidad y dejándola ver por los demás.
  • Realmente creer que eres merecedor de tener una conexión auténtica con los demás.
  • Dejarte ver tal y como eres desde tu autenticidad.
  • Realmente creer que tienes dignidad, y que a pesar del rechazo de los demás, sigues valiendo como persona.
  • Coraje para reconocer y aceptar tu imperfección.
  • Compasión contigo mismo primero, de amor a ti mismo absolutamente como eres, y después compasión con los demás.
  • Renunciar a la idea de ser quien crees que TIENES que ser, y empezar a ser quien eres. 
  • Realmente creer que en aquello que te hace vulnerable, está tu belleza y perfección.
  • Expresar lo que sientes aunque no haya garantía de que será bien recibido por los demás.
  • Dejar de querer controlar y predecir todo lo que sucede, y mejor observar y agradecer por todo lo que existe en ti y en tu vida.

¿Dónde nos damos cuenta que somos vulnerables?

  • Cuando necesitas pedir ayuda y reconocer que tú sólo no puedes
  • Al iniciar una conversación con un extraño
  • Al ser despedido de tu trabajo
  • Cuando esperas la noticia de los análisis o del doctor
  • Cuando le pides a alguien que sea tu pareja o que le quieres dar un beso
  • Cuando nos encontramos solos de noche en un lugar lejano a nuestra familia
  • Al querer controlar y predecir todo lo que nos sucede
  • Al querer convertir en perfecto lo imperfecto y arreglar lo que para tu gusto no funciona

Querer tapar, esconder o combatir nuestra vulnerabilidad no funciona

En la actualidad, creemos que podemos deshacernos de los sentimientos desagradables, y lo hacemos con conductas evitativas y de escape específicas que nos distraen de ese sentimiento desagradable cuando llega o querer taparlo, como yendo de compras, comiendo helado y pan dulce, tomar alcohol en exceso, medicándonos, hipnotizándonos con la televisión, trabajando y seguir trabajando cuando ya se terminó el trabajo, y con otras adicciones. 

El problema es que al querer tapar y quitarte la vulnerabilidad, te vuelves insensible a ese sentimiento, y aquí lo interesante es que AL VOLVERTE INSENSIBLE A LOS SENTIMIENTOS DESAGRADABLES, TE VUELVES TAMBIÉN INSENSIBLE A LOS AGRADABLES (Pues eres insensible a sentir).

Los sentimientos vienen juntos, no están divididos en paquetes dentro de ti que puedes agrupar y borrar, el sentir es una capacidad, y cuando la aniquilas con esas conductas de evitación, aniquilas también la probabilidad de sentir los sentimientos agradables.

Lo que sí funciona es dejarte ver

Sin pena y sin vergüenza, auténticamente como eres, con coraje de aceptar que así eres.

Si tú te amas a ti mismo tal y como eres, a los demás no les quedará más que imitarte.

Así es que ya sabes, libérate del miedo a verte vulnerable, deja de juzgarte por serlo y ábrete a los demás tal y como eres, para que puedas generar conexión con los demás desde el corazón de manera profunda.