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Ansiedad generalizada

Identifica tus necesidades principales y bájale al estrés

Identifica tus necesidades principales y bájale al estrés
Escrito por Fabiola Cuevas
   

Ya ha sido más que comprobado que el estrés existe para protegernos, para ayudarnos en momentos de peligro, para mantenernos a salvo y con bienestar.  Sin embargo, mientras vamos creciendo, nos vamos haciendo ideas de qué cosas y situaciones necesitamos para estar satisfechos, para sentirnos bien, yo les llamo “pretextos para ser feliz”, los cuales nos estorban para acceder a esa felicidad que ya está ahí a la vuelta de la esquina, pero necesitamos “ser” o “tener” o “estar” de cierta manera para que nos demos permiso de ser felices… y llegamos a la conclusión de que si no los tenemos, no estamos a salvo, y por ende, sentimos estrés. Por esto la importancia: identifica tus necesidades principales y bájale al estrés.

Estas necesidades son ficticias, pero existen dentro de nosotros porque hubo un momento de nuestras vidas en el que percibimos o sentimos que no estábamos seguros.  De niños podemos llegar a la idea de que somos vulnerables, pues claro, somos más pequeños en tamaño y en fuerza que los adultos que nos rodean, y es muy probable que lleguemos a la idea de que como somos vulnerables, esos adultos nos tienen que proveer de seguridad, de cariño, de afecto, pero principalmente, de seguridad.  Y puede ser, que de repente pase algo que los adultos que nos rodean no nos dan la confianza, o no nos logran hacer sentir seguros, tal como nosotros quisiéramos, y entonces vamos buscando esa seguridad en otros lugares, inclusive en pequeños detalles como ir los domingos por un helado puede ser una acción que nos de esa seguridad, y domingo que no vayamos, domingo que lloramos para que nos llevaran, pues no se trata de un helado, se trata de sentirte a salvo en el lugar en el que estás.

Y sigue pasando el tiempo, y nos seguimos enfocando en conseguir o en adquirir ciertas cosas o situaciones para sentirnos seguros y tranquilos, y según la historia de cada quién, sus experiencias e inclusive su genética, vamos agarrando ciertos patrones en los que “necesito sentirme útil para saberme valiosa”, “necesito sentirme aprobada en lo que hago para saberme querida”, “necesito que me elogien para saber que estoy haciendo las cosas bien, y por ende, merecerme el cariño de los demás..”, necesito…. necesito…necesito… y no nos damos cuenta de que realmente no necesitas de nada para merecerte el cariño de los demás, o para saberte valioso, o para saberte importante, o para permitirte sentirte parte del grupo en el que estás, pero en fin, como dije antes, le ponemos pretextos a nuestra felicidad.

Y ¿por qué hacemos esto?

Precisamente para protegernos de no sufrir, pues es preferible seguir buscando satisfactores de nuestras necesidades, que afrontar el dolor o las sensaciones desagradables que ciertas situaciones nos generan, es preferible a veces vivir en el miedo, que aflojar la guardia, porque al estar en el miedo nos sentimos preparados para hacerle frente a cualquier amenaza, aunque ésta no exista en realidad.

Entonces en realidad todo lo que hacemos es de cierta forma por amor propio, queremos sentirnos bien y felices, queremos estar a salvo, pero a veces nos perdemos en el camino para lograrlo, y no nos damos cuenta de que vamos llegando a conclusiones equivocadas sobre lo que necesitas para ser feliz y sentirte seguro y satisfecho.

Te invito a que en tu día a día, evalúes si el miedo que sientes en realidad es porque percibes que alguna necesidad no está siendo satisfecha, y si podrías buscar la manera de sentirte seguro a pesar de que “no tengas lo que necesites” o “no esté sucediendo lo que quisieras”, o inclusive a pesar de estar sintiendo sensaciones desagradables en tu cuerpo.

Normalmente después de mucho tiempo de estar en el estrés y en el miedo, el cuerpo aprende a reaccionar y a estar en esas sensaciones y en ciertas emociones desagradables, y si deseas salir de ahí, es muy positivo y funcional practicar nuevas sensaciones, aprender a relajar a tu cuerpo, y evitar llegar a conclusiones catastróficas a partir de esas sensaciones.

Así como cuando escuchas por muchas veces el mismo CD, y ya sabes qué canción viene después de la otra, aunque dejes de escucharlo por un tiempo, de la misma manera tu cuerpo aprende y relaciona cuestiones de tu exterior con sensaciones, y llega a las mismas conclusiones.

Por ejemplo, si cuando de chico experimentabas algún cambio y junto con éste incertidumbre, confusión y discusiones, tu cuerpo reaccionaba con tensión, y aprendió que ante el cambio, hay que tensionarse, pero eso no significa que algo malo esté por suceder.

A continuación te presento las necesidades más comunes en las personas, cuestiónate cuáles son las mas que experimentas con mayor frecuencia, y si estás esperando a que otras personas las satisfagan, si realmente son necesarias de satisfacer, o ¿qué sí está en tus manos para satisfacerlas? y hacerlo.

 

a salvo aceptado
admirado amado
apoyado apreciado
ayudado capaz
claro (no confundido) competente
comprendido contento
desafiado disculpado
digno interesado
en control en privacidad
entendido escuchado
exitoso importante
incluido independiente
instruido interesado
libre necesitado
notado optimista
orgulloso perdonado
poderoso productivo
protegido reafirmado
realizado reconocido
relajado respetado
satisfecho seguro
seguro de sí mismo significativo
tratado justamente útil
valorado

Las necesidades más comunes de las mujeres son: sentirse seguras, comprendidas, queridas, respetas, que les tienen devoción y las valoran.

Los hombres normalmente necesitan que les tengan confianza, que los acepten, que se les demuestre el aprecio, admiración, aprobación y que se les anime.

El problema es que esperamos todo esto de los demás y pocas veces lo decimos o lo pedimos, queremos que el otro nos adivine.  Y el otro problema es que nosotros no nos sentimos así, y queremos que el otro nos lo haga sentir, por lo cual creo que primero hay que evaluar si realmente necesitamos todo eso para ser felices, y si realmente lo necesitamos de los demás o no.

Yo propongo que mejor nos dediquemos a disfrutar de las relaciones y dejar de exigir que sean cubiertas nuestras necesidades, y si no nos sentimos a salvo de chicos y por eso ahora tenemos miedo, no me parece que sea culpa de nuestros papás ni de los adultos que nos cuidaban, no es culpa de nadie, sino exclusivamente de la ignorancia que en muchas ocasiones nos lleva por caminos en los que se promueve el miedo en lugar del amor, pero estamos a tiempo de promover el amor en nosotros mismos, y hacernos sentir seguros y a salvo, amados y aceptados, porque así lo queremos, y que pase lo que pase a nuestro alrededor, o con los demás, o con nuestra vida y nuestros “éxitos”, podamos sentirnos felices.