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Enséñale a tus hijos a comer sin ansiedad

Enséñale a tus hijos a comer sin ansiedad
Escrito por Fabiola Cuevas

Lo más difícil como padres hoy en día, es educar a nuestros hijos haciendo a un lado creencias y maneras de relacionarnos con la comida que nosotros hemos aprendido, y que no necesariamente son funcionales o sanos. Es difícil porque rara vez nos damos cuenta de que tenemos esas creencias y esos hábitos que no son saludables, creemos que así es, que así debe de ser, y que así lo deben de hacer nuestros hijos. Y no te sientas culpable, es totalmente normal, así lo hemos aprendido. En este post compartiré cómo enséñale a tus hijos a comer sin ansiedad.

Lo importante es que podemos aprender a desaprender, y podemos hacerlo de la mano de nuestros hijos.  Recuerda que no puedes pedirles nada que tu no hagas por ti mismo, el ejemplo que le das como madre o padre es lo más importante, ese es su verdadero aprendizaje, no importa lo que le digas, lo que le exijas o regañes, no importa que lo castigues por hacer algo que no te gusta que haga, si tú lo haces…. lo seguirá haciendo.

Y con la comida así sucede, tus hijos son tu propio reflejo.  Si tú has tenido problemas para relacionarte saludablemente con la comida, dedícate primero a sanar esa relación, para entonces poder transmitirlo a tus hijos.

Te comparto algunas de las creencias que tenemos acerca de la comida, que no funcionan, que no son reales, y que dañan nuestra relación con ella, empieza a cuestionarlas:

  • no puedes dejar nada en el plato, tienes que acabarte todo (pues claro, pobres niños de china que no tienen qué comer)
  • si quieres estar sano, has de eliminar de tu dieta: pan, tortilla, dulces, chocolate, harinas.
  • la comida rica engorda
  • no puedes estar comiendo a la hora que se te antoje, para eso hay horarios
  • tienes que comer aunque no tengas hambre
  • si quieres enflacar, has de comer menos
  • la única manera de mejorar tu forma de comer es haciendo dieta

Ahora, aquí te van algunas de las maneras en las que nos relacionamos con la comida que tampoco funcionan:

  • salir de viaje = comida chatarra (de niños relacionamos momentos felices con comida chatarra, y entonces… si me siento triste, busco lo chatarra para sentirme feliz).
  • si te portas bien te doy tu dulce (con esto se aprende a que el dulce es un premio, una recompensa por ser bueno, y entonces…. ¿si como bien, soy malo?).
  • si te acabas la comida hay postre (el postre se vuelve entonces algo deseado, que hay que buscar y alcanzar, y la comida un sacrificio para lograrlo).
  • en esta casa no hay comida chatarra ni dulces (si se los prohibes en casa, lo buscaran vorazmente afuera, lo prohibido aumenta el deseo).
  • necesitas ponerte a dieta para bajar de peso (no es el camino, ve cuál sí es más adelante).

¿Qué hacer en caso de que tu hijo tenga sobrepeso?

  • ante todo, cuidar su auto concepto, el cual empezamos a crear desde bebés hasta terminar la adolescencia.  Pero las creencias fundamentales que vamos teniendo de nosotros mismos se establecen cuando va apareciendo nuestra capacidad de razonamiento lógico y secuencial, esto es al rededor de los 6 a los 12 años.  Si le dices que está gordito, y que no es sano estar gordito… aunque después baje de peso, se le quedará la idea por siempre de que está gordito/a, y bienvenida anorexia y bulimia, donde con tal de estar flaco, hago hasta lo imposible.
  • evita mostrarle signos de rechazo hacia su persona por estar con sobre peso, pues igualmente hará hasta lo imposible para ganarse tu cariño, y terminará por rechazar su cuerpo e inclusive odiarlo, porque le impide ser querido por los demás, y de grande, presentará inseguridad para relacionarse con una pareja, pues no se siente físicamente atractivo.   El sobre peso no tiene que ver con su forma de ser, tiene que ver con los hábitos que tienen en familia, con su genética y con su capacidad para quemar energía.
  • evita sembrarle la creencia de que ciertos alimentos son malos y hay que evitarlos, o de que esos alimentos son los culpables por los que tiene sobre peso, y que ahora hay que limitárselos.  Ese no es el camino, la restricción jamás será un camino.  Pues el mensaje que nos damos a nosotros mismos es que nos hemos portado mal, que no tenemos la capacidad de comer bien, que estamos limitados de disfrutar de la comida, y que tenemos que sacrificarnos para estar saludables.

¿Cuál sí es el camino?

  • Emprende junto con tu hijo/a un camino en el que la comida se disfruta, y se utiliza para obtener la energía para funcionar.  La comida no es fuente de placer, pero tampoco ha de ser fuente de sacrificio.  La comida es energía que necesitamos para funcionar, y es necesario verla como tal, no como tu enemiga ni como tu consuelo, sino como algo que sabe rico, y que te ayuda a pensar y actuar.
  • Aprende y enséñale a tu hijo a contactar con el cuerpo, a observar y descifrar qué es lo que realmente está necesitando en cada momento.  Hay momentos en los que tú como mujer necesitas chocolate (sobre todo en el ciclo menstrual), y no hay nada de malo en comerlo, pero si lo evitas, terminarás por comerlo en exceso. Haz de aprender la diferencia entre hambre y antojo, permitirte darte tus antojos con moderación y sin culpa, y comer lo que necesita tu cuerpo cuando tienes hambre.
  • Involucra a tu hijo en ir al súper, que pueda ser parte de ese proceso desde que se va a elegir lo que se va a comer, y planea con el o ella el menú de la semana, que tenga opciones saludables y que el dulce esté permitido.  Enséñale a elegir las opciones “chatarra” o de “dulces” sanos, los cuales sí existen y están a tu alcance, nada más es cuestión de fijarse en los ingredientes.
  • Aumenta su autoestima y su aceptación hacia su cuerpo, si tiene sobre peso, eso no lo hace feo o que esté mal, si tu rechazas su cuerpo, el o ella lo rechazará igual.  Pregúntate qué tanto te rechazas o no aceptas si tu cuerpo no cumple con los estándares físicos establecidos por la sociedad, y si quieres bajar de peso por estética, cuestiónate si es por ahí el camino, pues no lo es… es por salud, es para sentirte bien contigo mismo, y nada más.
  • Créete tu mismo que realmente no existen alimentos que engorden, lo que engorda es ingerir más energía de la que consumes y más cantidad de la que tu cuerpo necesita. Por eso es importante conocer tu cuerpo, observarlo y escucharlo.  No existen alimentos malos, mientras que los comas con moderación y con 100% de disfrute en el momento que te lo comes.  Y de esta manera, tu cuerpo sabio irá sabiendo qué elegir en cada momento, y lógicamente, irá quitando comida como refrescos y papitas.
  •  Te recomiendo mucho aprender a comer con atención plena, esto es, que cuando comes… comes.  O sea, que no aprendan a comer con televisión o con el ipad, que pongan atención consciente y total a lo que están comiendo y a cómo se va sintiendo su cuerpo.
  • Ayúdales a comer antes de que tengan hambre, tenemos que comer antes de que llegue el hambre, pues el hambre llega igual que la sed, a avisarte que ya estás deshidratándote, por eso es importante que aprendemos a observarnos y comer para mantenernos en un equilibrio de energía.   Es comer hasta los 3/4 de lleno tu estómago, y no dejar que baje de los 2/4’s.
  • Empieza a relacionar momentos felices con comida rica y sana, que no necesariamente sea chatarra.  Aquí necesitas activar tu imaginación y creatividad y buscar recursos en internet, pues hay comida realmente rica y sana, que hay que incluirla en los cumpleaños, vacaciones y demás eventos para que vean que pueden disfrutarlo igual que cualquier otra comida.
  • Ten en tu alacena comida “prohibida”, es todo un reto para tí y tus hijos tener a la mano esa comida y comerla con moderación, cuando realmente se te antoja, y sin voracidad o pérdida de control sobre ello, para esto funciona mucho comer con atención plena.
  • Aumenta la actividad física y el deporte, pues aunque comas poco, si no gastas esa energía, la acumularás.
  • El secreto del éxito está en el equilibrio, que aprendas tú y tus hijos a que sin limitación y sin excesos puedan disfrutar de la comida y estar activos, pero también con momentos de descanso y relajación.  No todo ha de ser estricto y con reglas claras, permíteles aprender a disfrutar de la vida y de todo lo que ésta conlleva, y una de esas cosas, es de poder comer sin culpa, sin vergüenza de su cuerpo y sin voracidad hacia lo prohibido.
  • Haz del momento de comer algo agradable e inclusivo divertido, ¿quién dice que no se puede jugar con la comida? ayúdalo a ver su comida y sus colores con creatividad.

Esto es el mundo al revés

Como verás, la mayoría de lo que aquí escribo es lo contrario a lo que hemos aprendido, pero tú dime, ¿lo que hemos aprendido ha funcionado? ¿Lo que tú has aprendido ha funcionado? ¿Qué tan satisfecho/a te sientes con tu manera de comer y con tu cuerpo?

La población mexicana con sus niveles de diabetes, problemas alimenticios y trastornos como comilona, anorexia y bulimia y tan altos niveles de ansiedad hacia la comida, demuestra que polulan creencias en el aire acerca de la comida y maneras de relacionarnos con ella que realmente no funciona.  Por ejemplo, la comida rica es la que no es sana, y esa es la que nos hace sentirnos bien, y mientras más llenos terminemos mejor, y si estamos con amigos y queriendo sentirnos mejor, qué mejor que comida “engordativa”, y después… bienvenida la culpa y la vergüenza.

Pero haz de tener consciente que la presión sobre el físico en la sociedad es muy grande, y lo peor que puedes hacer como padre o madre, es inculcarle esa presión a tus hijos. El tener sobre peso no te hace mala persona, el ser gordito no te hace feo o poco atractivo.  Si quieres que tu hijo/a tenga un cuerpo sano y coma sanamente, lo primero que has de hacer es tu quitarte la idea y la presión sobre tí mismo o misma de que “tienes que tener un cuerpo en específico para ser agradable y aceptado por los demás”.

Acepta a tu hijo tal y como es, y transmítele esa aceptación, para que de esa forma el o ella se pueda aceptar, pues ya sabe cómo hacerlo.

Libérate de la culpa

Recuerda en todo momento que siempre haces lo mejor que puedes, con la información que cuentas en cada momento, y que no eres culpable, pues no haces las cosas con mala fe, sino por ignorancia.  Entonces no te sientes culpable, y siéntete seguro de que siempre estás a tiempo de impartirle a tu hijo la salud mental que se merece y que tú también te mereces.

1 comentario

  • Woow esta super interesante esto Fabi, todavía no tengo hijos pero es información que nos sirve a todos y es bueno saber el daño que puede hacer en un niño un tema que tomamos tan a la ligera, si esta mal canalizado y aprendido. Gracias!