Espiritualidad

Cómo responder a tus preguntas más existenciales

Escrito por Fabiola Cuevas

Para mi, tiene mucho significado y sentido que cuando estamos sintiendo ansiedad o depresión, nos llegan las preguntas más existenciales que pueden haber, casi las mismas que le llegaban a Descartes.  En el fondo todos somos filósofos, pero desgraciadamente estas preguntas sólo nos angustian y nos generan conflicto, así es que aquí te doy algunas respuestas para que baje tu confusión mental.

Primero, ¿por qué nos hacemos preguntas existenciales durante la ansiedad?

  • Para mi punto de vista, el que nos hagamos este tipo de preguntas abstractas y complicadas, tan sólo refleja lo que digo una y otra vez: “la ansiedad es un despertar de consciencia”.
  • Estás en una evolución interior, porque ya no te funciona pensar de la misma manera limitada y lineal de antes, porque necesitas dar un salto a ser más libre, más feliz y más pleno.
  • Quieres darle significado a tu existencia, pues quizás el que antes tenías ya no te funciona más.
  • Creo que en el fondo nos hacemos las preguntas existenciales porque queremos ser más felices y necesitamos encontrar nuestras propias respuestas, más allá de lo aprendido o lo visto en la televisión.
  • Además, es un hecho que si tienes mucha ansiedad, tu cuerpo tiene tanta tensión, que las cosas cotidianas de la vida que antes tenían sentido, ahorita no las tienen… es importante que sepas que cuando bajen tus niveles de ansiedad, te volverás a sentir normal en esta realidad en la que vives.

Pero…¿por qué nos causa conflicto pensar en esas preguntas?

El verdadero conflicto es que quieres encontrar la respuesta rápido.

Además, quieres estar seguro y segura de que la respuesta que encuentras es la definitiva, la única, la inigualable, la certera, la real, la que será permanente para siempre.

Quieres sentirte seguro de que estás en lo correcto y que sabes perfectamente qué significa la vida, tu existencia y lo que pasará en un futuro.

El problema no es que te hagas las preguntas existenciales, el problema está en que quieres encontrar la respuesta correcta lo más rápido posible.  Como si no tener respuestas fuera un problema, como si de repente, no saber algo te pusiera en peligro, como si tuvieras que entender todo lo que te pasa, todo de la vida y todo lo del futuro.

Te genera conflicto, porque magnificas la situación y sientes que estás en peligro a menos que entiendas perfectamente todo lo que sucede contigo y el mundo.

¿Cómo dejar de sentir ansiedad y responder tus preguntas?

Confía: confía en que la respuesta llegará, y que no porque ahorita no esté llegando, significa que no existe.

Experimenta más que pensar: experimenta la vida, pon a prueba lo que piensas, lo que sospechas, conviértete en científico y reactiva la curiosidad innata que traes desde niño.

Acepta cuando no tienes la respuesta: después de que piensas sobre lo mismo más de 3 veces y no has llegado a la respuesta, simplemente ponte un límite y habla contigo mismo diciéndote “si no hemos encontrado la respuesta pensando, pasemos a la acción”.

Vive el presente: pues muchas veces, el estar pensando en cuestiones abstractas se puede convertir en una fuga o escape del momento presente, así es que de repente abandona el cuestionamiento y regresa a vivir la vida que estás experimentando a través de tus sentidos.

Escribe como Descartes: (en algún momento de mi vida yo pensé que era la reencarnación de Descartes), pues al leerlo, pude verme reflejada en mis díálogos internos, cuestionamientos y conclusiones sin concluir… así es que… si vas a filosofar, filosofa bien. Escribe, argumenta y atrévete a llegar a tus propias conclusiones aunque esa misma conclusión pueda ser que no existen conclusiones.

Crea tu propia filosofía de vida: si no encuentras las respuestas, quizás es porque no te satisface la información que has aprendido o que ves a tu alrededor. Así es que llega a tus propias respuestas tu mismo, confiando en que por el simple hecho de que te son lógicas o agradables, están bien… aunque sea por el momento.

Decide qué es lo que quieres creer, más que lo que “debes creer”: es un poco como el punto pasado, pero ahora se trata de que más allá de lo que deberías de pensar o de lo que sería “correcto” pensar… llegues a la conclusión de lo que quieres pensar.  Eres libre de pensar como quieras de la vida, así es que invéntate tu propia realidad. (ya lo haces, nada más que sin darte cuenta).

Observa la naturaleza: realmente, al observar la naturaleza puedes encontrar la mayoría de las respuestas que necesitas, pues, en el fondo tu funcionas de la misma manera, eres un micro crosmos del Universo completo.  Así es que siéntate de vez en cuando a observar la naturaleza y aprende como si fuera la primera vez que la observas.

Quédate con lo simple y sencillo: esta fue una de mis respuestas en esos momentos de preguntas abstractas sin solución, y fue porque en un momento entendí que había tanto por experimentar, por vivir y por entender… que mejor me olvidaba de eso y me iba paso a paso viviendo y comprendiendo lo práctico, lo simple y lo sencillo; lo que sí estaba a mi alcance en ese momento.

Y mi sorpresa fue darme cuenta que precisamente ahí, en lo simple y sencillo, encontré la profundidad y complejidad abstracta de la vida pero sin conflicto o confusión.

Activa tu intuición: más allá de querer tener el pensamiento lógico y que todo tenga sentido, ábrete a activar tu intuición, ese lugar que está dentro de ti y que sabe la respuesta. Escucha lo que “te late” que es cierto para ti, y déjate guiar por eso, poco a poco verás que la vida refleja que eso que te late es verdad.

Y…¿cómo sobrevivir éste proceso con menos ansiedad?

Yo te recomiendo que apliques ciertas estrategias, para que al menos en lo que llegan las respuestas, no te generen tanta ansiedad:

  • cuando ya pienses sobre lo mismo más de 3 veces, a la cuarta ponle un alto al pensamiento, ponle un límite y dile que ya luego entenderás qué hacer con eso.
  • si tu pregunta es sobre tu futuro, respóndele y dile “ahorita me dedicaré a vivir el presente, cuando llegue el futuro me ocupo de él”.
  • cuando sientas la ansiedad que llega de repente junto con la pregunta… respira profundo y recuerda que lo que importa es que estás experimentando la vida, en este momento, y regresa al presente.
  • confía en que en esencia siempre has sido el mismo y la misma, y deja que esa esencia te guíe en este proceso.
  • habla sobre lo que piensas o dudas, pues no tiene nada de malo y la mayoría de las humanos hemos de pasar por ese proceso de cuestionamiento existencial alguna vez de nuestras vidas.

En conclusión

Por un lado es importante que tengas paciencia en cuanto a que ya que bajen tus niveles de tensión emocional y físico, te volverás a ir sintiendo normal de nuevo.  Y por otro lado, que sepas que el hacerte esas preguntas no te pone en peligro, no estás en riesgo, y que tengas una visión de que algún día comprenderás, pero ese día llegará una vez que experimentes tu vida en el momento presente y te abras a descubrir la vida más allá de… querer definirla.

Comentarios