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Paso 2

Arranques de ira: ¿realmente qué los genera?

arranques de ira
Escrito por Fabiola Cuevas
   

Los ataques de ira y la ansiedad tienen mucho que ver ya que fisiológicamente tienen la misma secuencia de segregar adrenalina y aumentar el ritmo cardíaco.  La única diferencia es que cuando sientes ansiedad te tragas esa adrenalina y vives con el ritmo acelerado, y la ira por otro lado, descarga esa adrenalina al exterior.

Relación entre ira y ansiedad

Digamos que en la ansiedad nos gana el temor de sacar nuestros enojos por miedo a cómo reaccionen los demás o por querer evitar un conflicto, y en la ira, el enojo acumulado es tanto, que te deja de importar lo que piensen los demás, simplemente tienes que explotar.

La ira puede venir acompañada de altos niveles de ansiedad que ya no aguantaste más y ahora tienes que canalizar hacia afuera, o puedes vivir con ira la mayor parte de tu vida sin experimentar lo que es ansiedad jamás, pues claro, explotas y explotas constantemente.

¿Qué genera la ira?

Cualquiera de los dos casos, la ira tiene que ver con la acumulación de emociones en tu interior que no has sabido expresar de manera adecuada.  Generalmente estas emociones son generadas por creencias equivocadas sobre ti y los demás, que generalmente se convierten en expectativas no cubiertas, generándote frustración y quizás, un sentimiento de injusticia.

Algunas de esas creencias son:

  • los demás son responsables de mi bienestar
  • el mundo exterior debe de darme gusto en lo que deseo
  • no he de tener obstáculos para lograr lo que quiero
  • la gente debe de leer mi pensamiento y cumplir mis expectativas
  • la frustración es para los débiles, no la puedo permitir en mí

Lo que sucede dentro de nosotros en caso de ira es lo siguiente:

  • no soy capaz de reconocer cuando mi molestia es pequeña o cuando estoy pasando por un momento de incomodidad leve
  • empiezo a darme cuenta de mi incomodidad o molestia y aún así me la trago y no le hago caso, sigo enfocado en lograr lo que quiero o simplemente en seguir adelante
  • las situaciones siguen sin acoplarse a mis deseos, yo mismo o los demás seguimos actuando de tal forma que no aspiro, y entonces la molestia aumenta y se va convirtiendo en enojo
  • decido no hacerle caso tampoco al enojo y a la primera seña de que eso que no deseo está volviendo a suceder, entonces el volcán explota y se convierte en ira
  • realmente me siento fuera de control, y expreso esa ira contra todos o contra lo primero que se me tope en frente, para este nivel, las sustancias en mi cuerpo llegan a su tope y realmente necesita sacarlas al exterior de alguna forma

Detrás del enojo se esconde la tristeza

Normalmente detrás de un enojo existe un sentimiento de tristeza guardado, escondido y que no has contactado.  En el fondo te genera tristeza no estar recibiendo lo que deseas o no sentirte parte de un grupo o darte cuenta de tu debilidad o vulnerabilidad.  Como no te atreves a contactar con esa tristeza, la disfrazas de enojo.  Pues claro, enojado te ves más valiente y fuerte que triste.

Revisa tus creencias alrededor de “siempre debo mostrarme fuerte ante los demás” “no debo de aceptar la vulnerabildiad o debilidad en mí”.  Y por otro lado, atrévete a contactar con tu tristeza, créeme, no tiene nada de malo.

¿Cuál es la principal forma de expresar la ira?

El grito

El grito simboliza que estás desesperado por ser escuchado, por ser tomado en cuenta, porque te traten con justicia e igualdad, estás desesperado por sentir tus necesidades emocionales satisfechas. Estás desesperado por sentirte amado, libre, incluido y respetado.

Las manos apretadas, los manotazos e inclusive las patadas también entran en acción porque tu cuerpo está en la modalidad “estamos en peligro es momento de sobrevivir, o atacas, o huyes”, en la ansiedad la opción por la que se opta es por huir, evitar aquello que atenta contra mi vida, pero en la ira… no, ahí me avalancho  contra eso que está atentando contra mi vida.

De la molestia a la ira

La ira no llega así como así, empezó como una pequeña molestia.

molestia – frustración – enojo – ira

Las pequeñas molestias no las expresamos por eso mismo, porque son pequeñas.  Piensas que no vale la pena, que no es para tanto.  Pero sigue sucediendo eso que te molesta, y empiezas a frustrarte de que sigue siendo así.  Ahí tampoco lo expresas, ya sea por no saber cómo o por miedo al conflicto.  Y entonces se convierte en enojo, en este nivel ya estás etiquetando a las otras personas o a ti mismo, ya das por hecho que esa situación que te molesta existe y que no la puedes tolerar más, y probablemente tampoco lo hablas.

Es hasta que tu cuerpo no aguanta más que explotas con la ira.  Así es que sí es importante que expreses tus molestias, por más pequeños que sean ¿ok?

¿Cómo salir del meollo?

  • Aprende a contactar con tu cuerpo, a sentirlo en sus sensaciones para darte cuenta cuando a penas estás sintiendo la más minima molestia, pues ahí será el momento para exprearla.
  • Identifica en qué injusticia o cárcel interna te sientes, si sientes que te están privando de tus derechos o de tu libertad de alguna forma. Escucha lo que te quiere decir la ira.
  • Revisa todos los sentimientos de enojo o pequeñas molestias que has ido acumulando y canalízalas con alguna actividad física como el deporte, aventar pintura a una pared, pegarle a un punching bag.  Estas son técnicas de catársis que ayudan a bajar tu intensidad, más no es la cura del asunto.
  • Recuerda que la otra persona, o las situaciones exteriores no son las causantes de tu ira, los demás no tienen la obligación de darte gusto y mucho menos de cubrir tus necesidades, esa es una misión tuya, hazte responsable.
  • Identifica en qué te sientes amenazado.  Quizás te amenaza el sentir que no podrás lograr lo que quieres, o que los demás te ponen trabas en el camino, ubica esas amenazas como retos más no como peligros.
  • Activa la tolerancia en tu interior hacia los demás, sé flexible, descubre la perspectiva de los demás, recuerda que cada quien tiene su historia y vive en su mundo interno, realmente muy poco de lo que sucede a tu alrededor es personal o en tu contra.
  • Pon límites a tiempo, muy importante.  Si tu molestia creció en enojo porque realmente alguien está pasándose de listo, es porque no pusiste los límites a tiempo.  Poner un límite es dejar en claro qué vas a permitir y qué no, antes de que te sientas ultrajado en tus derechos.

Escucha las señales de tu cuerpo

Tu cuerpo te da señales de cuando te estás molestando, quizás tú no te das cuenta, pero tu cuerpo en su infinita sabiduría sí.  Por eso checa cuando haces algo de la siguiente:

  • apretar mandíbula
  • entrecerrar ojos con mirada suspicaz
  • mostrar los dientes al otro (los dientes es muestra de defensa)
  • apretar algún puño de tus manos (la sangre se va a tus manos y pies para atacar)
  • alzar los hombros como signo de valentía
  • cuando quieres sonreirle a alguien pero no te sale tan auténtico, sientes una tensión en tu boca

En conclusión

La ira no es mala, nos viene a avisar que necesitamos encontrar dentro de nosotros lo que le exigimos a los demás.

Pon tus sentimientos en el lugar que les toca, o sea, en tus manos, deja de permitir que otras personas o el exterior las controlen.

Recuerda que al final del día, el enojo aparece como señal de que necesitas protegerte de algo.  El chiste es descifrar si eso de lo que te quieres proteger es una amenaza real o no.

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