Lo que te aparece al meditar es información valiosa a transformar

    Hoy te quiero platicar acerca de algo que estamos aprendiendo en el grupo de Mindfulness (la invitación a participar les llega a quienes están inscritos a la lista de contactos). Y es algo que me parece muy importante para aprovechar la meditación para lo que sí es: transformar aquello que hasta el momento era inconsciente a tu percepción.

    Muchas veces queremos aprender a meditar para “ser más feliz, dejar de sufrir, vivir en el presente”, etc. Y está perfecto querer todas esas cosas, pero…cuando aparece nuestra mente con sus pensamientos, nuestras resistencias e inquietud mientras meditando, las sensaciones incómodas…sentimos que estamos fallando en el arte de meditar, que no estamos aplicando lo que “tendríamos” que estar haciendo, o bien, quo no está funcionando meditar y que al contrario, te está generando todo esto desagradable.

    Bien pues no creo que de eso se trate aprender a meditar. Claro que como consecuencia podrás experimentar momentos que te llegarán por sorpresa de quietud, de calma y de paz mental, pero, mientras que ese sea nuestro objetivo, percibiremos como obstáculo todo lo que aparece en medio.

    Lo que aparece mientras meditas tiene información muy valiosa

    Y es precisamente lo que aparece en medio, lo que sirve para trabajar, lo que nos da información de lo que está pasando en nuestro interior. Eso que necesita de nuestra atención, de vivirlo en su máxima expresión para absorber de ahí mismo el aprendizaje y poder transformar eso que ya no nos está funcionando.

    Lo que haces mientras meditas, normalmente es lo que haces en tu vida diaria, hacia ti y hacia lo que te sucede. La inquietud, la fuga mental, la impaciencia, la prisa, la desesperación, el querer controlar, la tensión ante lo que encuentras, el rechazo, el reaccionar…son cosas que hacemos normalmente y sí, al meditar, aparecen…

    Pero no es que meditar te lo genere, sino que gracias a que te pones a meditar todo esto aparece. ¿para qué? para que lo descubras, para que seas consciente de ello y con eso empiece la transformación.

    Ya después puedes pasar a tu vida diaria a seguir siendo consciente de en qué momento haces todo eso, y simplemente reconocerlo, sin juzgarte ni presionarte por dejar de hacerlo, simplemente ser consciente ayuda para empezar a transformarlo.

    Meditar es descubrir con amor tu interior

    Entonces, meditar no se trata de lograr la técnica de tener tu mente en blanco y concentrarte de manera perenne en tu respiración. Se trata de que vayas descubriendo con amor propio todo lo que va saliendo mientras que tienes la intención y el esfuerzo de mantener tu atención en tu respiración, para que apliques la aceptación incondicional a eso que encuentres, para que identifiques los juicios alrededor de ello y puedas acercarte a lo que experimentas desde un lugar de mayor aceptación y neutralidad.

    En conclusión

    Meditar es un acto terapéutico pues te permite ver todos aquellos asuntos imperceptibles de la rutina diaria, que de hacerlos conscientes y transformarlos, mejorará tu experiencia y tu sentir. Aunque ya sabes, de inicio, ese no es el objetivo.

     

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