Técnica para dejar de postergar y procrastinar: vacía tu mente

dejar de postergar y procrastinar

Como lo he dicho anteriormente, tu mente no es un usb, computadora ni disco de datos. Tu mente funciona gracias a tu cerebro y tiene la increíble capacidad de acumular cuanta información quiera, pero nos hemos confundido a lo largo del tiempo, creyendo que esa información han de ser “datos, preocupaciones, pendientes, pensamientos, ideas, sueños, ilusiones”. En este Post te cuento una técnica para dejar de postergar y procrastinar.

 

Pareciera que en algún momento de nuestra vida se nos dijo “mientras más saturada tengas a tu mente, más inteligente eres”, pero funciona al revés, pues ¿cómo podrás hacer uso de tu inteligencia si tienes saturada tu fuente de información? ¿Cómo pueden fluir los datos en tu cabeza y llegar a la luz si hay un bloqueo que no les permite llegar? (eso es falta de memoria), ¿Cómo se te ocurrirán nuevas ideas si tu atención está en lo que te preocupa? ¿Cómo encontrarás una salida a tus problemas si sólo piensas en tus problemas?

Es así que para poder ser creativos, resolver los retos de la vida, acordarte de dónde dejaste las llaves o de en qué año te graduaste, es importante que tu mente se convierta en un lienzo blanco que permite la llegada y creación de información realmente valiosa para ti.

¿Cuál es la información valiosa que ha de ocupar espacio en nuestra mente?

La que cuando llega cambia tu percepción de las cosas o te da nuevos aprendizajes.

La que permite la creación de nuevas ideas o proyectos.

La que da solución a las diferentes situaciones que se estén presentando en tu vida.  La que te inspira y te motiva.

Básicamente chispasos, asombros por la realidad y la belleza de la naturaleza o de los demás, momentos de satisfacción de que puedes vivir el momento al 100%, pues nada más ocupa tu mente, nada más que disfrutar de esa experiencia que estás viviendo.

Todo lo demás… lo podemos catalogar como información que no merece espacio en tu mente.

“Se nos dificulta estar en el presente y vivir la experiencia plenamente, pues nuestra mente no habita nuestro cuerpo”

¿Cuál es la información que no es valiosa para nuestra mente?

pendientes, preocupaciones, pensamientos obsesivos que van y vienen, pensamientos de adelantarse a las cosas o al futuro, diálogo interno que limita, imágenes que aparecen con una sensación desagradable.

“Cuando vacíes tu mente, tu visión se clarificará”

Y entonces… ¿Qué hacer para vaciar la mente?

Busca un espacio del día en el que cuentes con 30 min para ti.

1.- Siéntate con una hoja en blanco en frente, y empieza a hacer una lista de todo lo que existe en tu mente. Imagina que estás haciendo una limpieza general de tu mente, anotas absolutamente todo lo que te preocupa, lo que tienes que hacer, lo que anda dando vueltas en tu mente, lo que te inquieta, lo que te gustaría sentarte a pensar, tus sueños, todo absolutamente todo lo que está en tu mente, hasta que sientas que ya no hay nada más.

2.- A cada uno de esos puntos decides si quieres seguir poniéndole tu atención o no, si quieres hacer algo al respecto o no.  Si es tu responsabilidad ocuparte de eso, si el hacerlo te dará un resultado positivo para ti o no.  Deshecha la basura de tu mente.

3.- De los que decidiste si ocuparte, escribes las acciones específicas que quieres realizar para resolverlo o atender ese asunto. Necesariamente tiene que haber un verbo involucrado.

4.- Anota cuánto tiempo le quieres dedicar a cada punto.

5.- Asígnales un número según la prioridad que tengan para ti.

6.- Pásalo a tu agenda y hazlo en el momento en el que es su momento hacerlo.

Por ejemplo:

aprender a tocar el violín  –  sí quiero hacer algo al respecto  –   buscar en internet clases de violín (30 min)   –   martes 26 de febrero de de 3:30 a 4:00 PM

Actúa en el tiempo asignado

Una vez que tienes todos tus pendientes en tu agenda y todo lo que quieres hacer, te dedicas a actuar, ejecutar y realizar eso que anotaste con enfoque y concentración, pues sabes que tienes destinado el tiempo para hacer eso, y simplemente haces eso.  Y si en el inter llega una idea u otro pendiente, lo anotas, y después te dedicas el tiempo de pasar todo a la agenda, y así te sigues.

“El saber que tienes el tiempo destinado a lo que estas haciendo, y que todo lo que quieres hacer tendrá su momento, da una paz y tranquilidad impresionante”.

Alinea intención + atención + acción

Tu intención es aquello que quieres hacer, tu atención es dónde está tu mente, y tu acción es dónde y qué está haciendo tu cuerpo.

Alinea esas tres, y el único resultado es la satisfacción contigo mismo y definitivamente, bajos niveles de ansiedad.

Equilibra el “pensar, sentir y actuar”

Otra confusión que traemos es que “mientras más hago, más productivo soy”, “mientras más logro, mejor persona soy”.  Eso está totalmente equivocado, pues le hemos dedicado mucho tiempo al hacer, y no nos dedicamos el tiempo necesario a observar qué estamos sintiendo y qué estamos pensando.

Otra posibilidad es que estés invertido, y que le dediques más tiempo a pensar y pensar, piensas proyectos e ideas, y tienes poca acción y mucho sentimiento de angustia que tampoco le haces caso.

Por eso lo ideal es tener el equilibrio y dedicarle el tiempo necesario a cada uno, pues a partir de lo que piensas… sientes y actúas.  Entonces, vaciar tu mente, observar sin juicios qué pensamientos traes, decidir si quieres hacer algo al respecto o no, y actuar o dejarlo en el olvido.

“Puedo permitir tanto la entrada como la salida de pensamientos que no me ayudan, y no porque existieron significa que son verdad o que les tengo que hacer más caso del necesario”.

Si todo lo que pensaras lo hicieras en ese momento, bueno, no habría problema. Pero como nuestra mente es tan ágil y veloz, mientras estás leyendo esto puede ser que pienses en tres cosas que tienes por hacer, o que te lleguen ideas de proyectos increíbles, que se quedan como ideas nada más. Y ¿qué pasa después? que te atormentas a tí mismo con pensamientos como “qué pensé que tenía que hacer?” “¿a qué venía…?” (esos momentos que llegas a un cuarto yendo por algo y ya estando ahí no sabes a qué ibas).

Y a nivel emocional, te quedas con sensaciones de insatisfacción y falta de productividad, y puedes llegar a conclusiones catastróficas como “ no he logrado lo que quiero con mi vida”, “no tengo tiempo para hacer lo que me gusta”, “soy un fracaso porque no logro lo que me propongo”, etc.

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¡Hola! Soy psicóloga y fundadora de desansiedad. Logré transformar la ansiedad en libertad y plenitud. Deseo compartirte mi experiencia y ayudarte a superar la ansiedad.
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